lunes, 20 de mayo de 2013

R. Madrid 1-2 Club Atlético de Madrid (Copa) - Esos niños del Atleti

Resulta complicado plasmar en caracteres ASCII la felicidad que me dio nuestro Atleti la gloriosa noche del 17 de mayo de 2013. Al día siguiente, aparte de no tener tiempo, no sabía ni cómo enfocar la crónica, ni el título de la misma, ni ninguna gilipollez original de las mías... Nada. Solo algo así como el grito silencioso de Michael Corleone en El Padrino III, pero de alegría. Afortunadamente tras volver de un 'partidazo' entre el Atlético Malagueño y el Casino del Real me vino la musa rubia y esto comenzó a escribirse solo...


(◄ Rewind ◄) Pero volvamos a esa semana en general, y al día de la finalísima en particular. Conforme se acercaban los días me daba cuenta de que para ponerme la camiseta con la que ganamos el doblete europeo del pasado año iba a tener que volver a mi pueblo, así que, plan B, como últimamente no nos sobran pero tampoco nos faltan logros, pues me cojo mi camiseta rojiblanca de la Europa League de 2010, la cual lucí orgulloso durante el día de la final. "¿Ganaremos?" Me preguntaba mi sobrino, el hijo del cuñado conocedor del fútbol, ese que, si se montase un blog del Atleti le daría diez vueltas a este. "Difícil tío... Yo mientras lo den todo..." contestaba yo.

"Él domina el mar, Nosotros la capital"
Con el aliciente del "esta vez es una final" por bandera, tenía en lo más profundo de mi convencimiento la esperanza de lo que al final pasó. Repetía como un mantra el siguiente argumento made in my brother-in-law a los madridistas y demás fauna que me preguntaban por cómo veía a mi Atleti de cara a la final: "Prefiero no empezar ganando pronto, mejor llegar igualados hasta cerca del final". Y añadía en las últimas horas de forma jocosa la coletilla: "Va a marcar Miranda en el 92 de cabeza y ganamos 1-0. Si no el Madrid nos aplasta 1-4" Estos diametrales contextos de partido son los que tenía en mente cuando llegó el encuentro. Sea porque estamos tan escarmentados de fallar ante el Real o porque uno está acostumbrándose, como debe ser, a ver a su equipo a jugar finales, el caso es que no estaba nada nervioso. Esta vez la compañía y localización no tenían nada que ver con los anteriores eventos marcados en rojiblanco en el calendario, pero eran igual de buenos. Entre madridistas moderados, malaguistas rojiblancos (o neutrales ¬¬) y mi Indi discurrió el tiempo... Qué partido mamma mia!


El comienzo en el saque de centro hacia arriba era una declaración de intenciones, con Ardajandro Magno y su poblada barba tratando de decir: "Aquí estamos y somos el Atlético de Madrid, es una final y no os tenemos más miedo que el que nos tenéis hoy."

Sin embargo, por motivos de guion o porque simplemente nos ganaba el pulso, el Madrid empezó a intimidar: "La primera que tengan la meten" En efecto. Gol de "el peinao", como el señor de Toledo vecino de asiento en el Calderón lo llamaba en el derbi que vi hace dos semanas. El escenario no era el más favorable, pero si antes estaba tranquilo ahora estaba sedado. Afortunadamente los nuestros comenzaron a apretar arriba, y como ha de ser en una final, la primera que tuvimos también la metimos nosotros. Falcao, peleando en el medio, roba y asiste para Don Diego Costa, que bate al portero de goma Diego López. La roza, palo (ojo al dato), y gol. Tras este golpe a lo Rocky contra Apollo cuando Stallone tumba a éste en los primeros asaltos, los pavos reales volvieron a apretar. Joder si lo hicieron, pero el tiro del puto crack de Özil fue repelido por el palo. "La siguiente la meten, no van a fallar más...". Así volvimos del descanso, con la sensación de que el Madrid si seguía así se llevaba la Copa, a pesar de que se notaba a un Atleti distintísimo al de los derbis, más en actitud que en fútbol eso sí. Pero esto no era un derbi, era una FINAL.

Mi Indi es la alegría de mi vida
Tras el rosario de clarísimas opciones blancas, tuvimos nuestro momento dulce cerca del final. Esto cada vez se parecía más a Rocky 1. Pero tras ese reguero de corners sin éxito llegaba la prórroga con la sensación de que hoy, tras tres palos, con Juanfran salvador en la línea, un equipo que estaba a lo que estaba, una afición que daba un repaso desde que abrieron las puertas a la comepipas rival, un Madrid egocéntrico y desquiciado a ratos (esto último ejemplificado en la expulsión de su entrenador) y 30 minutos por delante, podía pasar cualquier cosa. Así llegó una jugada que tras verla repetida me recuerda sobremanera a la que nos dio la novena Copa: Koke centra al primer palo, y ahí llega él, imperial, con todo, sin miedo: Joao Miranda. Nos poníamos por delante a falta de poco más de veinte minutos. En el 99 para ser exactos, mientras que mi amiga orácula malaguista había pronosticado el gol en el 89 (ya había acertado que Costa mojaba). Tras ello, aún con su equipación amarillo huevo, su napia made in el dueño de este blog y su savoir-faire, el Coloso de Limburgo, nuestro erasmus matrícula de honor, se sacaba la única asignatura que le quedaba, y joder cómo... Sacó dos manos celestiales que nos pusieron la final en bandeja. Incluso pudimos sentenciar, ay Adrián... ¿Qué tienes que hacer para que me dejes de gustar?



Llegó el final conforme me iba soltando el pelo, paradójicamente con una camiseta blanca, porque la noche iba a ser molto longa independientemente del resultado. Actuando cual bufón de circo debido a mi creciente nerviosismo llegó el final. Por fin. Por fin. Por fin. En el mejor momento. Justicia poética. Mi Atleti Campeón de España, valía la pena haber croniqueado las eliminatorias previas, las finales anteriores perdidas, el viaje a Sevilla para ver cómo pasábamos a la final, la impaciencia de la semana, los sufrimientos salpicados de Europas Leagues, todo lo malo cobraba valor y se reciclaba en positivo ahora, que era cuando había que alegrarse. Siempre he mantenido como argumento para defender mis colores ante los que me tachan de rara avis que si uno es del Atleti, eso lo curte en la vida, te alegras de cualquier éxito, sin despreciar Supercopas ni Copas de España, al igual que aprendes a soportar y digerir las derrotas y valorar los pequeños detalles. Ya lo decía el bus triunfal al día siguiente: El Atleti te hace más fuerte. Joder que sí... Pero no confundamos esto con mentalidad de equipo pequeño, como a veces se puede malinterpretar. Me jode muchísimo no haber visto a mi equipo ganarle al eterno rival casi catorce añazos, y la Copa solo mitiga en parte la desesperación sufrida todo este tiempo. Pero qué cojones! Les dimos en los hocicos, tras tantas humillaciones, carteles y viñetas graciosamente humillantes, errores arbitrales, mala suerte, y por supuesto partidos en los que los del huevo frito en la camiseta nos han ganado contundentemente. Se las devolvimos todas juntas como si de una fábula de Esopo se tratara, en el mejor momento, ¿podría haber un escenario y situación mejor?

La alegría fue tan grande que no cabía por la puerta, y cual niño que desea un regalo con toda su alma y cuando llega el 6 de enero ya lo tiene, estaba en un extraño estado de éxtasis relajante más que dando saltos. Eso sí, el grito liberador y el quitarme la camiseta a lo Pantic contra Busquets fue irrepetible.
Antes de salir, lo más importante, llamar a mi sobrino, ese que recuerdo a fuego como jugaba con cochecitos en un escalón mientras yo gritaba los goles de Hasselbaink la última vez que ganamos al Madrid. Él tenía 2 años. Si hay alguien por quien me alegro, y me imagino que ustedes colchoblogueros también, es de esos niños, tanto los atléticos que por fin han visto hacer algo que se presuponía podrían tener cada cierta cantidad de meses como, sobre todo, a los que pueden subirse al carro de nuestra religión tras haber visto este partidazo. Los niños son el futuro, y al igual que en el 92 se vengó a Pizo Gómez, esta vez ellos fueron los principales benefactores del triunfo, porque "el moi" aunque joven está de vuelta de todo en cuanto a sobresaltos futbolísticos al menos.

Tras dejar al Gran Capitán con las pelotas más grandes que las bolas esas negras que ponen para que no pasen los coches alzar la décima, salí airoso con una sonrisa que me recorría el alma y que aún me dura. La Décima! No hace falta hacer la broma a los blancos, ellos ya la saben...


Al día siguiente no olvidé comprar un periódico madridista para seguir engordando la hemeroteca en la que recojo cada logro en forma de título del Glorioso. Mientras lo compraba vestido de rojiblanco me imaginaba al día siguiente de esta guisa, escribiendo la crónica del triunfo de la fe. Algo que creía que en el fútbol de hoy cada vez se veía menos pero que el Wigan o el propio Atleti me han demostrado: los Davides aún tienen piedras para echar abajo a los Goliats.
Otra lectura más filosófica y existencial es la siguiente: TODO LLEGA. Cosas que parecía no llegarían nunca, como la retirada del mismísimo Sir Alex, o la de Sir Beckham, Scholes, Carragher, Michael Owen (leyendas vivas del fútbol inglés) o si nos fijamos en España el ascenso del Elche 24 años más tarde. Solo hay que no desfallecer, y te llegará lo que ansías, eso si antes no cambias de objetivo o valoras lo que ya tienes. La idea es no sufrir mientras tanto. Palabrería barata aparte, una cosa más: el señorío madridista existe, pero no en forma (si nos ceñimos solo a la final) de protestas sobreactuadas e injustas, con el único fin de confundir y desestabilizar aún sabiendo no tienen razón, o de no recoger la medalla ni el mejor jugador ni el entrenador, ni que la afición se vaya antes de que la rival alce el título en señal de respeto, etc. El verdadero señorío es que tus amigos del trabajo o bien te deseen suerte antes del final y te feliciten después, o que vean el partido contigo sin ningún tipo de resentimiento tras el mismo. Por otro lado, las sevillanas maneras también existen, lo sé tras el buen recuerdo del pase a la final en el Pizjuán y por cómo mi compañero sevillista se posicionó claramente del lado rojiblanco. Viva el SFC y el RBB. También recibí otra felicitación que me dio más alegría que las demás, y no precisamente de una merengona. ¿Cuántas veces habré escrito ya la palabra alegría hoy por díos?

#PatoSosaSiemprePresente
Nos vamos no sin antes decir que, independientemente del resultado, el fútbol sirve para hacer amigos, o al menos sacar temas de conversación para conocer gente o profundizar más con esos pequeños detalles. Un señor mayor con un polo del Munich 1860 en Polonia, que te suene a bote pronto Cerdeña por el Cagliari Calcio :), Sheffield por la rivalidad Wednesday-United, al igual que la Toffees vs Reds de Liverpool... Y así hasta mañana podría estar... Viva el fútbol, que siendo del Atleti seguro que mola más. Vivan los cojones del Mono Burgos y el Cholo, la melena cortada de Arda, la nariz ensangrentada de Gabi, Juanfran abierto patas salvando en la línea de gol, Courtois haciendo Thibauting, Diego Costa y su gol, Miranda y su gol, Mario, Godín, Filipe, Koke, el Tigre Falcao aunque se vaya al Madrid, el Profe Ortega y todo el cuerpo técnico, el Cebolla Rodríguez con bombo y bengalas en la celebración, Raúl García, Óliver, Tiago, el Cata, Pulido, Asenjo, Adrián, Manquillo, Saúl, Don Domingo Cisma, hasta Insúa coño! Hasta casi que diría viva la peluca de Cerezo pero me arrepentiría nada más teclearlo. Y Viva el Club Atlético de Madrid. Congratulazioni per tutti!

CAMPEONES DE ESPAÑA EN FÚTBOL Y BALONMANO 2013




7 comentarios:

Rinat Rafaé dijo...

Enhorabuena, hombre! me alegro mucho que le hayáis dado por el culo a Madrid y a Mourinho y que Diego Costa le pegara un hostiazo a Pepe. Diego Costa for President!!

Ya ha llovido desde la última Copa del Atlético casi 20 años! Lo que me ha llamado mucho la atención es que con respecto al Atleti que ganó la primera UEFA no haya ningún jugador que haya permanecido en el club desde entonces!! (bueno, Raúl García, pero con sus idas y venidas)

Dami Fernández dijo...

Gracias! Quieres creer que no he visto el ostiazo aún? Me tengo que descargar el partido en HD y verlo un día de estos con un puro y una Franziskaner.

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

ya tocaba, ya tocaba. Había qu eganar y callar a los merengues.

fprado dijo...

Cuando uno no es seguidor nativo de un club, creo que la simpatía (o antipatía) a un equipo te la dan muchas cosas: las batallitas que te vengan a la mente, la imagen que se proyecta en los medios, sus jugadores, hasta sus colores y su (des)dicha a lo largo de la historia, amén de los recuerdos y circunstancias en los partidos importantes que han acontecido entre tu equipo y ese otro...

Pero si hay algo importante a la hora de empatizar con un equipo creo que es su gente, bien sea la imagen que tienes de su afición en general o de ciertas personas que en la vida te has cruzado en particular.

En mi caso, el Atleti no me sugería nada especial, ni bueno ni malo. En un escala de números enteros se quedaba en el origen, neutro. Pero lo cierto es que desde que estoy en el muy-citado laboratorio, por algún motivo que desconozco y alguna persona que empiezo a conocer, ese Atleti sufridor, con años gloriosos y épocas sufridas, con hijos que preguntan año sí y año también el por qué de su elección, ha empezado a subir puestos en la lista de equipos a los que miro bien ;)

Un abrazo y ¡viva er Beti!





Jose MME dijo...

Enhorabuena. Gocé cual cochino en charco viendo la impotencia y los pataleos del caballero del honor.

Jose MME dijo...

Ahm, por cierto, ¿está usted en twitter?

Jose MME dijo...
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