lunes, 23 de septiembre de 2013

At. Madrid 3-1 FC Zenit; Valladolid 0-2 At. Madrid (CL+J5) - "En la liga y en la copa ♫ y encuentro internacional ♫..."

"♫ ...Eres siempre tú el primero, eres siempre tú el primero, por tu juego sin igual ". Si es que ya lo dice el Himno del Metropolitano joder, el Atleti donde va ha de dejar el pabellón bien alto. Por motivos del destino se mezclan en mi bitácora (me encanta esta palabra) dos partidos tan distintos y tan iguales. Champions y Liga, en casa y fuera, al salir del trabajo y pasatiempo del finde. El caso es que ambos finalizaron de igual manera, a la que nunca uno debió dejar de estar acostumbrado.

Desde que supe que iba a estar por Madrid y jugaba el Atleti en Champions no lo dudé ni un segundo, y moví todos los hilos necesarios para que a eso de las 19:00 uno ya estuviera en los aledaños con cara de no saber qué hacer. Era una inmensa coincidencia y había que aprovecharla. Además el rival tenía miga, porque era el mismo al que el Málaga se enfrentó el año pasado y en esa ocasión también servidor estaba asistiendo al mismo evento laboral. Esta vez fui totalmente solo al campo y, raro en mí, no se dio esa situación en la que entablar conversación. Cumplí mi palabra con la simpática vendedora y compré una bufanda recordatorio tras hacer un reconocimiento de la zona y ver que había bastantes rusos desperdigados. Ese toque cosmopolita que solo tiene la Champions, los rusos del año pasado no cuentan. Al volver definitivamente al estadio con mi bocata de calamares, que quizá para los madriles sea algo tan mainstream que hayan llegado a odiar pero que yo aún no he aborrecido, encontré a un hombre pidiendo con una libreta tan guarra como la que tengo para mi trabajo y una leyenda escrita: "Atleti 3, Zenit 0". Tras andar unos metros, esbozar media sonrisa y recapacitar, deshice el camino y le di un incentivo, odio la palabra limosna. Tenía que haberle hecho una foto a la página y me hubiera quedado de puta madre... Tras engullir el bocata sin la puta lata que me tuve que beber bajo la cómplice mirada de un segurata, que amablemente me explicó que podían ser peligrosas, entré al santuario. Mucho ruso encubierto, ni encubierto siquiera, en mi zona de lateral 1º anf divisaba a varios rostros que ni de coña entraban en un radio a 500 kilómetros de Paseo de los Melancólicos. Vi el calentamiento, centrándome más en los rivales. Hulk metiendo zambombazos a las nubes, otro rubio sin identificar con una clase exquisita... Y así comenzó el partido, con trajeada gente clase media-alta a mi izquierda y las escaleras a mi derecha, rusos debajo mía de propina. Así ni yo soy capaz de ponerme a hablar de Gárate, Manolo o Simeone cuando era jugador con nadie. Eso sí, animé como pocos, estaría bueno que no. Reconozco que me decepcionó que el campo no estuviera más lleno, y a veces me daba la sensación de que la gente no animaba suficiente, pero luego cuando vi el partido de TV repetido, se da cuenta de que no hay color respecto a otros campos.


Solo tenía la duda de si Adrián la liaría y nos haría olvidar a nuestro D19S, oséase Diego Costa. Ni una cosa ni la otra, así empezó el partido con los rusos agazapados, cual tanque T-34 y su blindaje en diagonal. Era difícil buscarles las cosquillas, con esa maraña dentro del área que trataba de salir a la contra a la mínima ocasión. Aunque poco a poco se veía venir el tanto, y a pesar de vitorear a Godín, fue Miranda alé alé alé el que remachó en plan 17 de mayo en el Cuernabéu un centro de Koke. Qué importante es el balón parado. Afortunadamente nuestro escultural cuerpazo técnico lo sabe. En el descanso la llamada de rigor: "Illo, ¿qué dice tu padre del partido?" "Que a Baptistao hoy hay que darle minutos" Iba bien la cosa, pero de todas formas, esto es la Champions, no se puede ceder ni un ápice o cualquiera te pinta la cara, más bien te la pone pálida. Así, poco a poco fueron avisando los del petrodólar hasta que Hulk, ese que había mandado a las habas tantos tiros en el calentamiento, marcaba un soberbio gol entre tímidos y deleznables gritos racistas. Los que tenían cara de rusos y bufanda del Atleti se equivocaron de equipo y celebraron efusivamente el gol. Curiosamente el brasilero culo gordo ya la lió aquí hace cuatro años con el Oporto. La pelota entra casi por el mismo sitio que en aquella ocasión. Mal pintaba la cosa, con lo que le cuesta al Atleti remontar... Pero esta vez, el desenlace fue distinto. Tras el tiro al palo de Kerzhakov, un delanterazo muy Villa, llegó el golpe de suerte, que hay que buscar por supuesto. En un barullo en el área, los cojones de Arda y su espinilla de acero tumbaron la muralla de torpes centrales eslavos. Ese balón, que cuando lo ví ya estaba dentro de la portería, fue un punto de inflexión demoledor. El Atleti había vuelto al partido tras el revolcón de veinte minutos de los de Leningrado, y estaba más fuerte que nunca.


A partir de ahí, carrusel de cambios en los que apareció la 'grulla' Baptistao para apropiarse debidamente de un balón que iba para 'el Guaje' y deshauciar al equipo ruso de la opción de pensar en la igualada. De ahí al final, el equipo se relajó ligeramente, entró Arshavin (quién te ha visto y quién te ve), y a punto se estuvo de encajar un gol de esos que son tan importantes de evitar en Europa.
A pesar de los despistes puntuales, se cuajó un buen partido (me quedo con Courtois, Mario y Koke) pero casi me parece un falta de respeto al resto remarcar nombres. Por fortuna no solo se ganó, sino de dos goles y dando una imagen convincente. Este choque era absolutamente clave y no fallamos. Mi equipo me hizo el mejor regalo de cumpleaños posible por adelantado. A la cuarta visita al Calderón fue la vencida y entonces me dirigí satisfecho a la parada de Puerta de Toledo para, orgulloso de mis colores, reincorporarme al grupo de compañeros, que ni en sueños entenderían lo que este equipo me da, haga lo que haga. Спасибо Atleti.

Antes de acabar mi estancia en la capital tuve una pomposa cena en la que encajaba menos que Futre en una camiseta blanca con la publicidad de Otaysa. Afortunadamente, mientras el que menos miraba con excepticismo los platos semivacíos antes de ser probados y el que más les hacía fotos para inmortalizarlos, mi gaditano camarada me informó de un detalle: "Ahí está Neptuno". Tras disculparme con ÉL por mi despiste, LE di gracias por abrirme de nuevo los ojos y por permitirle a otras ponerles gafas y que les sigan quedando valquíricos, LE pedí que no me deje hacer el gilipollas tan a menudo y que tan solo me permita confundir a quien quiero desde mi blog, no desde absurdos mensajes y llamadas a destiempo. Contra lo que tú, lector, pensarás, no LE pedí éxitos colchoneros, el Cholo y el Mono saben ya lo que tienen que hacer. Esas cosas no se piden... Quizá por mi buena voluntad, me concedió a deshoras un careo inolvidable con una Hammer del extrarradio, esas cosas nunca se olvidan, como el gol de Miranda. Y así me quedé, blowing bubbles hasta que alguien luego me empezó a rayar con el himno del Manchester United ^^... Viva la Premier! A pesar de todo, siempre fiel a mi Liverpool aunque yo camine solo. Pero dejemos atrás mis incurables ansias de contar mi vida por la cara y la Copa de Europa, con sus logos de la Champions, sus resúmenes de otros partidos en el videomarcador, sus "Puto Platini" y su himno legendario hasta la siguiente parada, Oporto nada más y nada menos. Ahora a la liga ->

Neptuno desde el Palace
-> Porque como dijo tiempo ha Justerini Brooks Toshack, "la Champions es la nata, y la liga es el pan con mantequilla". El Atleti llegaba más ¿cansado? que el Valladolid, y quizá conscientes de ello, lo cierto es que los nuestros salieron al estadio José Vicente Zorrilla Calderón dosificando en demasía. Como si supieran que tarde o temprano iban a compulsar su superioridad sobre el papel y sobre el campo para trasladarla al marcador. Y así fue. Paulatinamente el equipo fue torturando a los pucelanos. Nuestro politburó, gobernado por un señor de negro con media melena engominada, que no paraba de arengar y decir "juntos!, juntos!", y que tenía a un soldado raso con maneras de capitán llamado Jorge Resurreción como punta de bayoneta, mató de hambre a los pobres ucranianos vallisoletanos, que sufrieron su Holodomor particular en forma de asfixiante presión y hambruna de ocasiones de gol. Antes, durante y después, nuestra afición demostraba ser la mejor en un campo que parecía un mini Calderón, por la temperatura y por el sonido ambiente. Sobre el césped, la colectivización de esfuerzo empezaba a funcionar. Manquillo y Raúl, supuestos recambios hoy, estuvieron fantásticos. Así hasta que en el comienzo de la segunda parte llegó el uno-dos que tiró a la lona a Pucelo (RIP). Vaya golazo de RG8! Así a bote pronto, (como el pase de Koke), no recuerdo un gol mejor del Atleti esta temporada, (tan solo el de Villa en la Supercopa!?)...

Totalmente intencionado. Puto crack...
Salvando las distancias, era como si se invirtieran los papeles respecto al partido ante el Zenit: éramos nosotros los que en veinte minutos excepcionales estábamos siendo mejores. Solo que en este caso el Atleti consiguió poner tierra de por medio, mientras que en su caso los pobres rusos lo vieron todo más negro que la miel de Frigiliana. La puntilla llegó en forma de nueva asistencia, también a bote pronto, del inconmensurable Chico del Barrio y Diego Costa, esta vez sí, no perdonó ante uno de sus ex. De ahí al final, cambios en la segunda línea y a guardar fuerzas, que esto es muy largo y ya se ha acabado el verano. Vamos colíderes antes de que "empiece" la liga. Autumn is coming...