miércoles, 25 de octubre de 2017

La falla de Elche

Una temporada más volvía la copa a nuestras vidas. Un torneo que históricamente no se nos ha dado nada mal, y que para un perfil como el del Atlético de Madrid probablemente es el trofeo más asequible. Aunque se empeñen en hacer un formato de mierda, es una competición bonita, donde tenemos ocasión de ver cómo los pequeños miran de frente a los grandes. Una pena que casi siempre se quede solo en eso. No hay más que ver cómo el premio para los pocos segunda b que pasan la dura criba es enfrentarse a uno de los primeros clasificados de liga y con la ida en casa por cojones. Como si el único propósito de jugarla fuese poder hacer caja contra algún pez gordo de primera que llegará plagado de suplentes a la cita. En este caso volvió a ser así, y el Cholo dio entrada a dos grumetes con buena pinta, sobre todo el lateral izquierdo Sergi Barjuán González, muy participativo y centrando con muy mala elche. Pintaza del chaval. Pero el que centró para gol fue Giménez, desatado sobre todo los primeros compases del partido, y que proveyó a Thomas con un gran balón que recordó al que nos enchufó el otro día el asqueroso de Luis Suárez. Jugador total Josemari, que luego se abrió la cabeza y todo. Este uruguasho... 


Las ocasiones llovían, pero la mala puntería hizo de las suyas. Otros días últimamente es que ni las creábamos aunque, por muy histórico que sea el Elche C.F., si no lo hacemos contra un segunda b... Augusto volvía (¿pero no lo iba a hacer al 100% desde agosto? y ¿acaso no hay suficiente con un rubio con peinado hortera en el equipo?) De argentino a argentino, Gaitán hizo su segundo mejor partido con el Atleti, el otro bueno había sido con nosotros como rivales y él con el Benfica. Algo parecido me temo que pasa con Vietto, que fue el goleador en una victoria del Villarreal en el Calderón y luego... luego... Es un caso curioso el de Luciano. Simeone, espero que no sea porque es compatriota suyo, le brinda minutos, pero cuando no es por una cosa es por otra: el hombre (con cara de niño) se busca la vida, pelea, tiene situaciones francas, pero NO. Si no ha marcado ya, no merece la pena ponerlo más.  Ya es más por él que por nosotros. Falló varias ocasiones clarísimas, en las que Torres, otro que anda apático, todo sea dicho, le asistió muy bien. Los franjiverdes por su parte, con un excelente central llamado Golobart y muchas perlas técnicas, aguantaron como pudieron e incluso se asomaron un par de veces por la meta de Moyá con cierto peligro. 


Con pocos minutos de la segunda parte llegó una jugada que marcó esta ida de dieciseisavos: tackle contundente de Lucas, que dejó lesionado al delantero Lolo Plá. La verdad que me cuesta decantarme sobre si es penal o no, pero está claro que la defensa en pleno se confía en la jugada. Antes de retirarse, el chaval empató desde los once metros. A partir de ahí el Elche, contra todo pronóstico, se volcó en el mediocampo del Atleti, que no obstante falló dos claras ocasiones más a cargo del susodicho, que insisto, le deseo lo mejor, pero basta ya joder, para eso que juegue un canterano. Total, que poco a poco el equipo se diluyó, y el empate estaba cantado desde el minuto sesentipico, que fue cuando me puse a escribir esta mierda porque si no siempre me entra sueño y al final paso. Nos hemos complicado la vida, aunque es un buen resultado no nos podemos confiar del todo y por tanto no se podrá dosificar en la vuelta, que no quiero un albacetazo. Una pena, porque por momentos se jugó muy bien. Y que sí, que ya lo sé, que el Elche está en segunda b, pero viniendo de los dos partidos de mierda en Bakú y en Vigo no sienta tan mal este desliz copero. Con el manido "No hay tiempo para más" del comentarista también acaba mi escritura, no sin antes decir que el escudo del Elche tiene una figura que siempre pensé que era un niño escribiendo, cuando en realidad es una mujer con una palma. Que Saúl es de allí ya lo sabía, vaya coñazo que han dado, incluso más que el formato actual de copa.

jueves, 19 de octubre de 2017

Blasfemias

Pocas veces me he sentido tan frustrado con un partido del Atleti de la forma que ocurrió en la infame noche azerí que nos ha dejado al borde de la eliminación. Esa frustración además, era de alto nivel (Champions) pero con las mismas sensaciones de la época rojiblanca más negra (Ferrandos y Luccines). El hecho de estar tan bien acostumbrados, con algún perdonable lunar de vez en cuando, hacía que esa sensación se duplicara, y de paso abriera las puertas a un temor horrendo: estar seriamente complicada la presencia en octavos de final de una competición con la que estamos obsesionados.

El equipo, más allá de no haber perdido y seguir vivo en liga y copas tiene problemas. Hay jugadores que tendrían que rendir mucho más y pasan absolutamente desapercibidos, con el agravante de tener un par de recambios en aislamiento hasta enero. Además, casi siempre no se juega nada bien. Son muchos los partidos últimamente en los que el Atleti es irreconocible respecto al original simeoniano.

Volviendo al partido, quizá lo que más me jodió fue el hecho de que me olía ese desenlace desde antes. El escenario me recordaba al cerocerazo de Astana de hace dos años. Madrugué para poder ver más parte del partido en casa, pero la lluvia mañanera fastidió mi jugada. Oyendo a Kiko y Gustavo López de camino a casa todo auguraba un mal resultado. La poca mierda que vi al llegar, con más peligro azerbayano en contras alocadas que madrileño con cholocambios incluidos fue el colmo. Encima sumémosle la desgana de Carrasco al ser cambiado... que sí, que siempre te cambian macho, pero pega una carrerita para irte cojones.
Finalmente se consumó el ridículo. Y maldije el resultado, la actitud del equipo e incluso, pecador de mí, negué al Cholo.

El resultado de Stamford Brigde un par de horas después no hacía más que confundirme más. Pasé doble mala noche: el niño echando las muelas y luego yo haciendo cábalas sobre pasar de ronda con medio cerebro descargado.
Por suerte, esta mañana vi la luz, aunque ha llovido de nuevo. Aparte de que aún dependemos de nosotros, de que el panorama no es tan negro sobre todo si la Roma no le gana al Chelsea, lo mejor fue leer la rueda de prensa de Diego Pablo. Él cree, y si él cree, aunque te haya negado yo te creo setenta veces siete Cholo. No volveré a flaquear. Hay que ser consciente de nuestra inherente grandeza, pero no olvidar ni por un segundo de dónde veníamos y dónde estamos ahora. Adonde vayamos no sé donde será, pero la parada de Kiev quiero tenerla al menos hasta febrero en la mente. Pongo el modo partido-a-partido en On y a por el próximo (ojalá que con otra actitud al menos).

jueves, 5 de octubre de 2017

Caballos en el exilio

Se ha convertido en tradición que nos toque un rival de Europa del Este, pero del este de cojones. No Rumanía y esas mariconadas. Más allá, donde uno no sabe si está en Europa o Asia y se cura en salud diciendo Eurasia. Sirvan como ejemplos previos el Astana o el Rostov. Además, como anécdota increíble en relación a la noticia, he de decir que vaticiné satisfactoriamente este emparejamiento en el sorteo de la Champions. Una rareza como el equipo que hoy nos ocupa, no podía escapárseme para ser protagonista por aquí. Así que con ustedes, ni más ni menos que el Qarabağ FK, fundado en 1951. El primer representante azerbayano en la fase de grupos de la Champions, aparte de ser el segundo club más laureado del caucásico país de Azerbaiyán (Land Of Fire, lo sabemos bien), tiene una peculiar historia mezclada con la guerra, que trataremos de repasar sin cometer ningún desliz. 

Cuando uno delimita las fronteras con el nabo, es decir, pensando en el interés político/económico del mandamás, suelen pasar cosas como la que cruza de lleno la historia del Qarabağ de Agdam. Armenia y Azerbaiyán son países vecinos, uno cristiano el otro musulmán, y el tío Stalin, allá por 1922, los dividió de forma que una zona intermedia, llamada Nagorno Karabaj, históricamente armenia, y de mayoría poblacional armenia, cayó del lado azerí. Se comenta que fue para congraciarse con los otomanos, de los que Azerbaiyán es aliado. Todo esto es algo muy condensado tras haber leído bastante sobre el conflicto. Esta disputa sin solución en pleno Cáucaso ya venía de finales de la I Guerra Mundial, pero con la aparición de la URSS y su fagocitación de repúblicas satélites, se relajó la cosa. Con los primeros síntomas de desvanecimiento de la Unión Soviética, aquello fue in crescendo, y estalló un conflicto que duró de 1988 hasta 1994, y cuyas heridas aún no se han curado. 

Cada uno le echa la culpa al otro, pero lo cierto es que en plena dinámica de declaración de independencias, la mayoría armenia se hizo fuerte en terreno azerbayano, mientras estos últimos realizaron varios levantamientos anti-armenios en otros lugares del país como respuesta a los rumores de celebración de referendums en la zona, además de quitarle autonomía a la región en disputa. La guerra, mientras los Balcanes ocupaban toda la pantalla internacional, terminó con la ocupación armenia de la zona suroeste de Azerbaiyán, Nagorno-Karabaj incluido, y la huida de miles de personas azeríes de su propio país a una zona más segura, lejos de la reconquista armenia. Entretanto, la región declaró su independencia bajo el nombre de República de Nagorno-Karabaj a finales de 1991. No hay más que ver las banderas de Armenia y esta república, no reconocida por la comunidad internacional, para constatar los claros vínculos entre ellas, ya que ese territorio es considerado una región histórica por los armenios. El Qarabağ de Agdam, ciudad que se encontraba en la zona afectada, logró hacerse con dos ligas azerbayanas a finales de los 80, cuando ésta aún era un torneo regional de la URSS. Posteriormente, logró una hazaña mayor: en el punto álgido de la guerra, consiguió un doblete histórico, quizá a modo de homenaje y despedida a la ciudad, que llegó a albergar más de cincuenta mil habitantes y que en ese mismo 1993 quedó reducida a escombros mientras supoblación huía hacia el este. He aquí un vídeo del último partido que se disputó en el hoy en ruinas (como el resto de Agdam) estadio Imarat, en las semifinales de copa de ese año 93. 


Afortunadamente nadie me pide estar de un lado o de otro ¿cómo estarlo al 100%? Yo lo que sé es que al final siempre pagan los mismos: el pueblo llano. Mucha gente aún se siente refugiada, y aun viviendo en condiciones aceptables, se desespera por no poder volver a pisar lo que un día fue su hogar. Fue el destino de Agdam y de otras localidades de esa franja que hoy en día, y desde que 'acabó' el conflicto, sirve de colchón entre la vida armenia y la azerí. ¿Dónde dejó esta pelea al Qarabağ FK? Poca broma es decir que perdieron a su entrenador de la época porque éste fue a combatir contra los armenios. Una mina se cruzó en su camino y desde entonces Allahverdi Bagirov es héroe nacional. No solo por ser mártir de la patria, sino porque colaboró en la evacuación de refugiados e incluso salvó a un prisionero armenio por haber sido compañero suyo. No es raro ver su rostro en banderas de corte nacionalista en Azerbaiyán ni en las gradas del Qarabağ.


Tras un breve paso por la localidad de Quzanli, cercana a Nagorno-Karabaj, terminaron instalándose en la capital Bakú. Luego de pasar años sin pena ni gloria, reverdecieron laureles y se han convertido en quien parte el bacalao en Azerbaiyán. Han ganado las últimas cuatro ligas del país, que les quiere porque representan una región perdida en una guerra reciente, con la exaltación nacionalista que eso conlleva. Detrás del éxito innegable, se erigen dos figuras. La primera la empresa alimentaria Azersun, mecenas del equipo  y que da nombre a su pequeño y nuevo estadio, aunque en Champions jugarán en el Tofik Bakhramov (el estadio nacional que homenajea al linier más odiado en Alemania Federal). La segunda, un factor futbolístico. La presencia en el banquillo de la antigua figura de la selección azerbayana Gurban Gurbanov. El máximo goleador histórico del equipo nacional gusta del fútbol guardioliano (veremos qué hacen contra nosotros), y dirige a un equipo que,  a diferencia de lo que solemos ver en las plantillas de esa parte de Eurasia, apuesta por el talento nacional. No obstante hay excepciones, y en sus filas tienen a dos jugadores españoles: Míchel Madera y Dani Quintana (pichichi en 2015). A mí el único que me ha sonado, y ya es mucho, es el lateral albanés Agolli, porque jugó en la Eurocopa 2016. Su mejor mejor jugador histórico es el ya retirado Mushfig Huseynov, con más partidos y goles que nadie.


Tras haber disputado desde los noventa esporádicamente torneos continentales, han accedido durante tres temporadas a la fase de grupos de la Europa League. Por fin este año han logrado cumplir el sueño del país, y jugar por primera vez la mayor competición de clubes del mundo. Para ello, irónicamente, tuvieron que eliminar al Copenhague, que les infligió un global de 0-10 en la Recopa de 1999. Una historia de superación, de caballos, como dice su apodo y su emblema, que galoparon para refugiarse de un fatal destino, y que aún sueñan con volver a su lugar de origen y sobre todo con hacer historia en la Champions 2017/18. Ojito.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Y gracias

Yo no sé si el Atleti jugó mal de por sí o tan solo fue que el Chelsea hizo el partido de su vida. Probablemente la derrota final fuera la mediatriz de ambas cosas. Desde el principio cada jugada guiri rezumaba peligro. Algo chungo se avecinaba pero estábamos a tiempo de remediarlo. Este intercambio de cromos Atleti/Chelsea no estaba siendo favorable a nosotros. Hay que ver cuántos nombres comunes: Courtois, Filipe, Diego Costa, Torres... La mayoría ahora rojiblancos tras haber pasado por el Bridge, y qué decir del caballero Tibu, otro atlético más mientras la prensa lo pone en la pasarela Cibeles cada dos por tres. No carburábamos en absoluto y este problema iba más allá del clásico tirar las primeras partes que nos afecta a veces. En el banquillo, lógicamente se percibía esa mierda, no había más que ver a un zozobrado Cholo hablando con Burgos sin parar.

Nunca hasta ahora fui consciente del peligro que entraña un Hazard entonado. Si hasta lo dice en su propio nombre si lo traducimos al inglés... Si encima anda por ahí un Morata en plena forma y un sistema con tres centrales que nos jode vivos (a ver si damos con la tecla ahí!) pues era un puto milagro el haber llegado al descanso ganando. Me perdí precisamente ese fragmento de partido. David Luiz se disfrazó de actor secundario Bob e hizo un absurdo penalty que Griezmann no falló, poco después Saúl volvió a fallar una clara ocasión como en Roma, mas la segunda parte, contra todo lo que podía suponer, fue un calco de la primera. El empate cayó por su propio peso y luego entró Giménez, el arma que saca Simeone cuando nos están dando pal pelo. Qué orgullo me transmite el charrúa... Nada más salir despejó un balón comprometido de cabeza, y luego sacó un tiro que fue lo más peligroso del Atleti en la segunda parte. Crack total y absoluto que diría Andrés Montes. Pero ayer los pensioners tenían el día, a pesar de haber fallado tantas y tan claras ocasiones. Ya cumplido el minuto Voldemort, y cuando hacía tiempo que ambos aceptaban el empate, los ingleses filtraron un buen balón al costado del área que encontró más tarde al tal Batshuayi, que había sustituido a Morata en lo que parecía un alivio y fíjense la que nos ha liado con ese gol. Fue tan justo que apenas dolió. La expresión de Diego Costa, mitad sonrisa incrédula mitad cara de tonto reflejaba lo que todos probablemente sentimos.

Muy pronto hemos tenido que lamentar el perdonarle la vida a la Roma en el Olímpico. Ahora serán más claves que nunca los goles fuera y el orden de los partidos a disputar. Hoy camino al trabajo sonó un tema llamado Last train to London... Más nos vale llegar allí en la última jornada habiendo ganado los tres juegos siguientes. Han pasado más de veinticuatro horas del partido, pero hoy me apetece escribir, porque en los cinco años que hace poco cumplió el blog, suelo dejar huérfanas las crónicas de derrotas, ya de por sí pocas. Gracias al equipo por tenerme tan bien acostumbrado. Aunque es lógico y casi inevitable que nuestra revista Playboy en algún momento se vea desbordada por el auge de internet, y las cuatro temporadas quedando primeros de grupo consecutivas sean cosa del pasado, aún tenemos Hugh Hefner argentino para rato.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Segundas partes

Para mí todo empezó en la segunda parte. Me perdí el trallazo de Filipe, que respondía a la carambola que representó probablemente la única aportación atacante del Sevilla en todo el partido. Yo mientras me iba sumergiendo en Málaga capital,  mendigando un puto parking. El lugar donde pude ver el partido fue un burguer de estos que están de moda ahora, con pizarritas, bombillitas sin lámpara y precio rollo Foster's Hollywood. Pillé el wifi como un sediento gringo en una cantina de la frontera pide un trago y todo fueron buenas noticias...

Porque al minuto de conectar vino el fallo de cálculo de N'Zonzi, el mismo que el año pasado por estas fechas nos marcaba en el Pizjuán. Vietto, me alegro por él, había filtrado un buen pase y el bachiller Carrasco, el Maluma rojiblanco, solo tuvo la portería entre ceja y ceja. Cuando es así sin más, solo cosas buenas salen de sus botas. Sobre todo me flipó la celebración ahí metiéndose en todo el meollo del fondo sur. Buen marcador mientras comía como un cerdo sin dejar de prestar atención a mi minihombre. Luego entraron los Correas de ambos equipos. Pero poco cambió el percal. El Sevilla y su extraña equipación trataban a puño descubierto derrumbar un muro de búnker. Sumémosle a ello la segunda bomba rojiblanca. Ataque de banda a banda, con Griezmann rescatando la jugada dentro del área. Filipe ve que si le pega con la zurda va a ir a la escuadra de nuevo así que cede al galo que fusila al bobo de Sergio Rico. El partido murió clínicamente en ese momento hasta que el árbitro quitó la respiración artificial. Luego me enteré que hubo cachondeo con Vitolo, precisamente con la que he traído yo a cuestas con contratos, ofertas y su puta madre. No hubiera querido estar en el lugar del canario en esos días, solo digo eso.

En el Metropolitano a.k.a. el circo romano (Simeone dixit), el Atleti sigue imbatido y cuenta sus partidos por victoria. Ganar con esa solvencia, usando distintos jugadores y con el gran partido de San Mamés entre medias, da fin a una semana de ensueño. Ahora vuelve Europa en forma de Chelsea (Diego Costa vino de avanzadilla pero para quedarse). Queda menos para ir dando cierre a un septiembre brutal de exigencia y que ya veremos cómo termina en cuanto a resultados. Ojalá la segunda parte de DC en el Atleti sea mínimo como la anterior y yo mientras me plantearé el incorporarme a los partidos en el segundo acto.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Limando asperezas

Parecía una final europea, un partido del PES o del Fifa más que uno de liga. Un caramelo envenenado, una jaula de oro que requería ser bautizada con el triunfo más importante de la temporada liguera. Era esencial empezar ganando en ella para interiorizarla como la nueva casa de la forma más simple: con victorias. Enfrente el colista Málaga. Un rival que se crece en este tipo de ambientes y cuya trayectoria descendente los hacía a mi modo de ver aún más peligrosos. De hecho así fue. En la primera parte, tras aplastarse en su área, ya tuvieron la más clara. Para entonces todos habíamos bajado en paracaídas al meollo del partido y nos habíamos quitado de la cabeza que fuera a ser sencillo.

Todo el partido discurrió con un axioma de fondo. Estaba grabado a fuego el no cometer fallos innecesarios. Cero espacio para la sorpresa. Esto se aplicaba ambos equipos, no sobrados de puntos y con el peso de la historia como mochila adicional. Personalmente, me olía a cuerno quemao el panorama, pero estaba convencido que de marcar alguien, sería Correa. No fue así, pero el argentino tiene ángel para estos acontecimientos, y aunque decidió que ya tuvo bastante con ser el último en marcar en el Calderón, ayudó al objetivo. En el 62 se disfrazó de Agüero contra el Fulham, vio desmarcado a Forl... digo a Griezmann, y el francés resolvió de la única manera que nos contenta, anotando para mitigar su apatía reciente como rojiblanco. Rabia en la celebración, haciendo palpable la zozobra que había estado apunto de instalarse si no lo había hecho ya. El partido apenas tuvo más historia que ese gol y oficio para mantenerlo. Rolán, no confundan con Rolón, fue destituido del casting oficial a aguafiestas de la noche por el mejor portero del mundo (basta que diga eso pa que la cague el próximo). Por tanto, un buen Málaga viniendo de donde venía, pero también un Atleti serio, porque no era faena fácil. Nuevas referencias, nueva atmósfera, nuevo hogar a fin de cuentas (créanme que se nota el cambiar de hogar) pero ojalá que todo se transforme en algo parecido, o por qué no, mejor al Vicente Calderón.

Eso sí, cualquier cosa buena, en un 99'99% será gracias a la santísima trinidad, esto es: al Cholo al Mono y al Profe. Entre la simbología de la estación de metro, la magnificencia del estadio o la bonita ceremonia de inauguración y clausura, subyace un hecho económico que no estoy en facultades de analizar pero no por ello quería dejar impune al menos por una vez. Diego Pablo está haciendo una labor tan de ensueño que a los comepipas como yo nos ha dejado espacio para el disfrute si no tenemos tiempo para otra cosa que ver los partidos y escribir mierda mientras hacemos lo mismo en nuestro wc de estreno. Partidos que alguno espero pueda ver en vivo y en directo, a ver si mola tanto, pero como para casi todo, prefiero ir a la penúltima que no está la economía para gastar mucho ni en Diego Costas ni en salir fuera a cenar.


domingo, 10 de septiembre de 2017

Fogueo en campaña

No tardó mucho el Cholo en plasmar en forma de once inicial las palabras oficiales dichas tras su última renovación. Concretamente en forma de once rejuvenecido en Mestalla. Soprendente XI que haría uno en un videojuego de estos de jugar a ser mánager, pero es cosa harto difícil de ver en los planteamientos del argentino hasta ahora. Está claro con apenas tres jornadas que hay jugadores que han dado un paso al frente, o simplemente ya han superado con éxito la mili más dura del mundo futbolístico: la que si la superas hace que Diego Pablo confíe en ti para sacarte en plazas como Valencia. Estamos de acuerdo en que atiza fuerte el virus Uefa, el Fifa y el Conmebol, pero es inequívoco y positivo el escalafón subido por jóvenes altamente cualificados como Thomas y Lucas. 


Se llegaba a una Valencia optimista y que cree en el mesías Marcelino. Visto lo visto en el percal general de la liga, les auguro mínimo Europa League. La trayectoria del VCF y las palabras de admiración de su técnico hacia Simeone, más falsas que el corazón de un puticlub, hacían presagiar un partido trampa e igualado hasta la extenuación. El Atleti salió a ahogar arriba y frenaba cualquier conato con faltas tácticas perfectamente ejecutadas. Siempre dando pie a algún atenuante para posponer la amarilla de marras. Es acojonante la de veces que el rival se lleva la tarjeta antes que nosotros por ese motivo: saber hacer mejor las faltas, en cuándo y en cómo. Poco a poco ese 49-51 se quedó en fifty-fifty. No había esquina del campo a la que no hubiera que acudir bayoneta calada y al defensivo y delator grito de "quién va?". Pero lo cierto es que las cuchillas no estaban afiladas. Fue un partido empatado no solo en el marcador. Más tenso que un intercambio de maletines y tan parejo como el ojos insertcoin del capitán valencianista. Lo más cercano a gol en el partido fue el aire que le da Simone Zaza a Diego Costa. Parece su primo calvo joder... Si hubiera andado por allí un tal Radamel, otro tigre hubiera cantado, al igual que en el nuevo Paseo de Leyendas. No hace falta que quiten al Kun ni a Hugo Sánchez, pero que no esté Falcao, Leivinha o Burgos me parece aberrante. El criterio de 100 partidos hace destacar sobremanera a jugadores más actuales, por la carga de partidos de las temporadas del fútbol moderno. En fin, sigamos... aunque no hubo mucho que llevarse a la boca...


Porque por lo demás, airbags continuos a Neto (buen ojo el de los valencianos con los metas brasileros), el quiero y no puedo de Vietto (echa el cuerpo pa'lante!!!) y una ocasión de Carrasco. Y quizá esa jugada a la que me refiero fue la única que alteró este cardiograma constante. Fue un caño del susodicho Parejo a Yannick, que levantó los óoos del público y encabritó al belga, lo suficiente para plantarse en la meta rival desde su casa, pero lo bastante para que se lo creyera y declinara la opción de pase por un par de quiebros extra. Y lo cierto era que uno miraba al banquillo y de cara a romper la balanza si acaso asustaban más los posibles revulsivos que pudiera sacar Marcelino, véase Santi Mina o Guedes, que debutaba, con el plus que eso conlleva, y que ya nos había jodido tiempo ha con el Benfica de la mano de Gaitán. Pero sin embargo, precisamente el argentino salió por Carrasco y aportó cierta electricidad. La entrada de Torres y Gameiro no tanto, porque ni una ocasión más para registrar... así que poco me perdí del final. En mi caso el encuentro murió en la radio. En mi fuero interno suelo decir que tengo pocos amigos y vida social. Pero esta temporada por causas de fuerza mayor aún no le he cogido el pulso al equipo, aunque vi casi todo el partido. Esta vez fue una visita a Málaga con su bebé de un gran amigo que ahora vive en Sevilla. Neptuno lo entenderá. 


Outro - Etapas

La retransmisión de esos últimos minutos de partido estuvo eclipsada, con razón, por las declaraciones de Contador, que se la había sacado por última vez en el Angliru (precisamente el día que volvía a haber derbi Astur). Un gran final de etapa para despedirse por todo lo alto, nunca mejor dicho. Todo ello en un fin de semana un tanto especial para mí. La última vez que duermo en mi pasada vivienda. Rematando mudanza infinita. Fíjense si había mierdas que hasta salió una camiseta del Valencia de todo el batiburrillo futbolero. Mientras tanto, ajenos al caos que les rodean, vuelven irremisiblemente los putos días de septiembre. Con sus coleccionables absurdos, su viento aullando y su entretiempo traicionero recolectando resfriados de incautos peatones. Un tiempo de comienzos tras el final del verano que ya se atisba. En esta ocasión los cambios son gordos, ya que hubo una despedida inesperada y voluntaria, pero no por ello menos dolorosa. Estuve escasa temporada y media en Aertec, me desempeñé allí como todocampista que sentía los colores, y tras disfrutar del juego como nunca, me marcho a la liga ucraniana solo yo sé a qué. Quizá sea antes de tiempo, y encima me pierdo el partido del 20 aniversario. A lo mejor no pasé por la empresa lo suficiente para dejar mi sello, pero ella sí dejó huella en mí. Gracias compañeros, por los regalos y vuestras palabras. Sois perfectos incluso los que sois del Madrid.

sábado, 2 de septiembre de 2017

DeLorean Colchonero - Roma: Andata e ritorno

 Le quitamos el polvo a nuestro vehículo favorito. Qué nos gusta por aquí recordar tiempos pasados... Mejores, y a veces peores también eh. Con motivo del emparejamiento en la fase de grupos de la Champions 2017/18 contra LA ROMA (índices cortados al que escriba el Roma) vamos a recordar nuestra única eliminatoria previa contra el equipo giallorosso. Y no solo eso, sino también, como somos más chulos que nadie (yo me pateé la ciudad en tres días) vamos a repasar los duelos contra la Lazio. Viajemos a la ciudad eterna a golpe de vídeo y hemeroteca y así mitigo mis ganas de volver a ella. Qué decir que no se haya dicho ya sobre esta bella urbe, que a día de hoy forma parte del que considero el mejor viaje de mi vida (sus muertos que he perdido la mayoría de fotossss). Historia, monumentos, gastronomía, arte, magia... y fútbol. Dos equipos dividen la ciudad en el derbi romano: Associazione Sportiva Roma versus Società Sportiva  Lazio. Ambos clubes han tenido el honor de enfrentarse a nuestro Atlético de Madrid, casi siempre en copa de la UEFA (aparte de algún que otro amistoso y rarezas que ahora pormenorizaremos).

Curiosamente el primer duelo romano-europeo fue en una competición por pocos conocida: la Copa Latina. Un torneo que enfrentaba a los campeones de liga del sur de Europa: Portugal, España, Francia e Italia. La idea era muy similar a la copa Mitropa, que se disputaba paralelamente en Europa Central. La llegada de la Copa de Europa actual a mediados de los cincuenta dejó en el olvido a esta competición, de la que solo pueden presumir Real Madrid (2), AC Milan (2), Benfica y Stade Reims. En nuestras dos participaciones caímos en semis, pero en la edición 1950, que es a lo que vamos, derrotamos a la Lazio por 2-1 en el tercer y cuarto puesto. Los goles los marcaron Ben Barek y Escudero, casi nada. Hubo que esperar casi medio siglo para tener contacto con la capital transalpina. El euroatleti de finales de los noventa fue emparejado con la temible Lazio de Sven-Goran Eriksson en semifinales de la UEFA del año 1998. Esa temporada, la última de la primera etapa de Antic, fuimos séptimos en liga. Vieri fue pichichi, e hicimos una gran campaña en Europa. Veníamos de apear a Leicester, PAOK, Dinamo Zagreb (por aquel tiempo Croatia de Zagreb) y Aston Villa. La Lazio se antojaba un rival durísimo, al igual que podría haber sido el Inter de Milán de Ronaldo y Simeone, que a la postre ganó la final de esa edición (la primera que se disputaba a partido único). Nedved, Nesta o Boksic encabezaban un grupo que consiguió numerosos títulos, entre ellos una Recopa al año siguiente y una liga dos después. Mostraron gran solidez en la ida en el Calderón, encajonando a Vieri y derrotando al Atleti con un solitario gol de Jugovic, que al año siguiente recaló en la plantilla colchonera. ¿Casualidad? En esa alineación también estaban Venturin y Chamot. No es tontería que a veces se fiche tras ver jugar ante tu propio club al jugador en cuestión. Lo mismo debieron pensar ellos de Il Bobo, que ese verano nos abandonó rumbo al coliseo, por mucho que confesara años más tarde que se arrepintió. Un crack el inefable goleador italiano. Esta fue una época que recuerdo con gran cariño. Esos partidos que emitía Antena 3, con Gárate (aunque aún yo no sabía ni quién era) comentando junto a un locutor de inconfundible voz y el García de Loza para el arbitraje. Siempre en el mismo borde del último escalón, en 45 grados a la tele, a escaso metro y medio de distancia. Eso nadie me lo podrá quitar. Pero nos hemos dejado el desenlace de la eliminatoria. Por desgracia tanto ese año como el siguiente nos quedamos a las puertas de la final, y en la vuelta en el Olímpico no se movió el marcador. Bicheando la hemeroteca digital de ABC (es lo que hay) encontré una dura crónica de Enrique Ortego contra el Atleti, que a la vez alababa el juego ordenado del equipo laziale. Me gustaría leer lo que piensa del equipo del Cholo, supongo que me entienden lo que les quiero decir.

Al año siguiente, el caprichoso bombo nos hizo retornar a la tierra de Rómulo y Remo, esta vez ante mi favorito de la ciudad, la Roma. Era otro hueso, con una legión de grandes jugadores brasileros como Cafú, Aldair y Paulo Sérgio, y un Totti que ya lucía galones. Delvecchio mientras, se buscaba arriba la vida como nadie. La ida de estos cuartos de final se jugó en el Vicente Calderón. José Mari abría el marcador tras gran pase de Serena. La segunda parte, en un buen arranque, llegó el segundo obra de Roberto Fresnedoso. Un auténtico golazo. Tras hacerle un traje a medida a Candela con un doble recorte, soltó un derechazo a la escuadra corta de Chimenti (un portero calvo con pantalón largo). Esto estaba de cara! Lástima del zambombazo a última hora de Di Biagio ante un confiado Molina, que dejó un 2-1 interesantísimo para la vuelta. No la televisaron. Echaron al Celta de Vigo, que también tenía derecho, e hizo una gran campaña en UEFA. Así que allí me fui yo, al cuarto de baño con la vieja Sanyo, sentado en el váter con la tapa bajada mientras no perdía detalle de la retransmisión (siempre fui de Onda Cero). He revisionado imágenes del partido, muchas inéditas para mí, gracias a YouTube, si no de qué, y las pasamos putas al principio. Los romanos, en un Olímpico que lucía un ambiente espectacular, se adelantaron tras una gran asistencia de Totti por mediación de Delvecchio. Lo más gracioso es que pocos minutos antes se habían quedado con uno menos por roja a Wome, al que se le fue la pinza cazando por detrás a Josemari Poyón. Quién le iba a decir al bueno de Pierre que años más tarde iba a fallar un penalty con Camerún que dejaría sin mundial porque Eto'o se cagó de tirarlo. Encima le destrozaron sus propiedades al pobre. La segunda parte la cosa se calmó, y otra gran asistencia de Serena permitió al gran Aguilera empatar el partido y volver a dejarnos dentro. Golazo. Luego incluso hubo un gol dudosísimamente anulado a la Roma. Al final a Totti se le fue la olla y la Roma acabó con 9, no sin antes recibir la puntilla por parte de Roberto Fresnedoso y su cinta en la frente de emperador. Grande el toledano. Me viene a la cabeza una imagen del telediario del día siguiente, donde al recibir al equipo en el aeropuerto hubo quien incluso se arrodilló ante incombustible Aguilera. En las semis llegó el Parma, otro equipazo, y nos meó.

Aparte de un triangular en México llamado Copa Movistar en 2003 que terminó con 1-1, no nos hemos vuelto a cruzar con los romanistas. Luego en verano también, en 2007 para ser exactos, victoria por 1-3 ante la Lazio en el torneo de Amsterdam (primer gol de Ozantonio Reyes de colchonero). Más de una vez en mi adolescencia, donde la sequía de títulos era evidente, me pregunté qué habría pasado con una pizca más de suerte o si otros rivales nos hubieran tocado. ¿Cómo sería una final europea? Gracias a Quique primero, y sobre todo Diego Pablo después, supe lo que es eso. La temporada 2011/12, en el primer partido continental del Cholo con el Atleti de entrenador, derrotamos en ida de dieciseisavos de final de Europa League a la Lazio. Se adelantaron con gol de un viejo soldado como Klose, pero enseguida se le dio la vuelta con goles de Adrián y Falcao por partida doble. Un 1-3 que dejaba francamente de cara la cosa, ante la muestra de respeto de la afición celeste al que otrora fue ídolo suyo. No en vano Simeone ganó el Scudetto de 1999/00 con la Lazio. La vuelta, entre escaramuzas de los gaylos Irriducibili, que parece que su nombre lo está pronunciando una niña pedante de cuatro años, ganamos de nuevo con gol de Godín. Ahí respiré tranquilo, y recordé con sentimiento de vendetta aquellas semis perdidas. Aunque sabía que aún quedaban varias rondas, la permanente deuda entre equipos quedaba saldada de momento. Lo que no sabía era que ese año íbamos a ser campeones de la competición con una autoridad incontestable, y que lo mejor estaba por venir. Siempre es buen momento para volver a Roma...

domingo, 27 de agosto de 2017

Así sí

Sorprendente once y no tan sorprendente victoria en Gran Canaria. Si pongo la crónica de hace cuatro meses, cuando se ganó allí por casi idéntico marcador, sería más o menos igual.  La primera similitud fue el contundente comienzo. Me estoy empezando a creer lo de Correa, no tanto lo de Vietto. Por desgracia poco he podido ver del partido, se notan las 'vacaciones'. Siguiendo con la constatación del plagio, el marcador se fue abultando como en la pasada visita, y encima hasta marcó Thomas para confirmar que hay algo de banquillo. Los goles son un buen indicador para esta mierda sea la posición que sea. Me jodiste la porra, ghanés, y eso que Oblak se había esforzado en parar el penalty de antes. Ahí justo fue donde me incorporé al partido, y menos mal que el esloveno me quitó mi complejo de gafe.


Gran victoria de obligado cumplimiento, máxime sabiendo de dónde veníamos. Mención especial merecen los dos golazos de Koke, la ausencia de Gabi y la presencia de Giménez en el eje central. De los cambios de anoche quizá este último tenga pinta de ser el más duradero. Respecto a Las Palmas, ojito esta temporada. Ojalá Vitolo les eche un cable. De momento me recuerdan al Tenerife que descendió con 500 argentinos en plantilla. Chichizola o Calleri me confirman que me hago mayor. Ni rastro del chaval que se compraba la actualización de la guía marca, ya es que  ni juego al comunio...
Buen augurio pues, para que se haga más llevadera esta salida en falso. Al menos habrá un interesante España Italia con Villa y todo. Cuando vuelva por aquí muchas cosas habrán cambiado, pero esperemos que este tipo de marcadores no lo hagan.

domingo, 20 de agosto de 2017

Girando por Catalunya

Nunca he estado en Catalunya, y eso que he viajado considerablemente. Algo me dice que será la última zona de la Península Ibérica que actualmente pertenece a España que visitaré, a no ser que tenga que hacer escala por allí. Lo mismo cuando por azar del destino o porque me salga de los huevos vaya (mi mujer dudo que me lo proponga), pues ya será un país, o quizá ya sea un país con ínfulas de soberanismo en sus cuatro provincias. Que cada uno haga lo que quiera, no les tengo el más mínimo odio, hasta ahí podríamos llegar. Yo, como buen cromagnon futbolero, tengo solo algo de tirria a los valors de su equipo blaugrana y alguno de sus jugadores, y también si eso un poco de repelús a los pericos vikingófilos. Totalmente perdonable. Eso sí, quizá por ignorancia o por el caldo de cultivo existente, a la hora de plantearme una visita, parece que me poseyera mi padre, y entonces me digo ¿qué se me ha perdido a mí allí? Además nunca he considerado una oferta de trabajo por esa zona, cuando sí lo he hecho para A Coruña, por ejemplo, que me pilla a tomar porculo también. Es triste tener esa sensación. Ojalá acabe yendo algún día y pierda esa percepción tan superficial, y si es para ver un partido del Atleti, molt millor. Porque para saber de algo hay que vivirlo, y yo lo máximo que conozco de allí es alguna canción de Serrat, Estopa, los chistes de Eugenio, Makinavaja y sobre todo los recuerdos de los partidos del Glorioso por aquellos lares.

Esto ha sido un pequeño apunte para dejar constancia que el politiqueo/postureo me la suda, pero no tanto como para no forjarle a uno semejante opinión. Yo en realidad lo que quería remarcar es que nuestro Atleti debutaba en esta liga ante un debutante en primera, y de paso jugaba en la última provincia catalana que le faltaba: Girona. Esto me lo puso a huevo para, aparte del inconexo párrafo de arriba, mezclar mierdas varias que me gustan, como la geografía, la historia del fútbol y la estadística, aunque esto último solo mola si está la pelota de por medio. Contra el LGTB formado por Lleida, la mencionada Girona, Tarragona y Barcelona, se han disputado numerosos partidos, obviamente en su gran mayoría contra equipos de la provincia de BCN. Gracias a bendito infoatleti.com que estás en las nubes, vamos a lo que vamos:

Lleida: la Unió Esportiva fue rival del Atleti a principios de los 50 en primera división, y posteriormente en su vuelta a la misma en la temporada 93/94. Además, nos vimos las caras en el primer añito en el infierno. Sumando un total de seis partidos, con un balance claramente favorable de 4 victorias, incluido un 7-1, y dos empates. Pero claro, no todos los partidos valen lo mismo, y yo cambiaría todas esas victorias que no vi, por un partido que nunca se borrará de la galería de los horrores rojiblanca que tengo en mi cabezota. Ese empate, y no otro resultado, fue el que nos jodió el ascenso tras la remontada en la segunda vuelta de esa fatídica temporada 2000/01. Ante un Lleida que estaba clínicamente descendido y un Camp D'Esports plagado de colchoneros, no se sacó más que un empate y gracias, pese a fallar numerosas ocasiones al final. El autor del gol ilerdense? El tal Renaldo, cuyo nombre sirve de inspiración a una página que repasaba en tono jocoso algunos jugadores de los años locos fruto de la Ley Bosman. Ahora que me vuelvo a meter, parece que han cambiado el discurso y se han pasado a las anécdotas más cutres y casposas de tiempo atrás. 'Qué manera de empatar...' que diría Sabina. Habiendo vivido esto, cómo no vamos a adorar al Cholo.

Total Lleida: 4V 2E 0D



Tarragona: el Nástic, representante de Tarraco en primera en dos etapas, se las ha visto con nosotros en once ocasiones, una eliminatoria copera a partido único incluida con gol de García Calvo para pasar de ronda. Sin duda, obviando un lamentable cerocero en el Calderón en la vuelta de los granates a primera el día de Reyes de 2007, el partido que más nos debe sonar si tenemos buena memoria, es el del NO ascenso del año del ascenso a primera. Estaba el estadio engalanado para la ocasión. Tras un mal año en segunda, esta temporada se iba a subir, y la duda era el cuándo y dónde. Si ganábamos a los catalanes, se ascendía como dios manda, ganando en casa. Pero amigos, no fue así. No había mucho que celebrar, pero joder, tras dos años comiendo mierda carbonizada, no hubiera estado mal volver a donde nos correspondía de forma más señorial. El señor Ángel Cuéllar, estrella del Betis loperiano y de desafortunado paso por can barça, aún tenía magia en las botas para clavarnos el 3-3 y dejar a Diego Alonso, Correa y todo el Calderón con la misma cara de tonto que el día de Renaldo en Lleida. Mucho más reciente es el duelo ante el Reus en copa de la temporada 2015/16, con doble victoria y gol de Thomas en el Calderón.

Total Tarragona: 9V 2E 2D



Barcelona: esta parte da para dos o tres pajas si quisiéramos, pero resumiendo mucho mucho mucho, Espanyol y Barsa copan la lista de duelos de forma casi absoluta. Los pericos han estado en primera más temporadas que nosotros, ahí es nada. Aparte de un balance de 7-5 a nuestro favor en eliminatorias de Copa, ellos nos ganaron la final de 1999, con el inolvidable gol de Tamudo ante el ex-espanyolista Toni Jiménez, que no me quiero imaginar la de veces que se habrá acordado de semejante hijoputa que nos puso el último clavo de un año para olvidar. En la extinta copa de la liga les eliminamos, y nosotros a ellos también les ganamos un título, precursor de la actual Supercopa de España, en 1940. En liga, balance claramente favorable al Atlético de Madrid. Vamos ahora con los culerdos: qué decir de ellos, remontadas, partidos locos, la final de la Romareda en el 96, los baños de ese mismo año del doblete con el regate de Caminero, años de rodillo guardiolista que solo eran cuestionados por Agüero y Forlán frente a un Messi omnipotente, el testarazo de la liga de Godín, la supercopa que yo vi en directo con gol enrabietado de Villa, las dos eliminatorias de cuartos de Champions donde les eliminamos con total justicia... una gozada futbolística, porque aunque el balance en copa y liga sea favorable a los blaugrana, ellos mejor que nadie saben que somos uno de los equipos que más veces se la ha liado, en todas las épocas y en situaciones realmente desafiantes.
Pero hay más vida en Barna aparte del derbi catalá. No nos podemos olvidar de un clásico de antaño en primera como el Sabadell, al que dominamos claramente, o los duelos ante el C.E. Europa, y posteriormente conocido como Catalunya FC durante un tiempo tras su fusión con el Grácia FC y el España (sí, hubo otro equipo catalán que se llamaba España). Por otro lado están también los filiales culés (Barcelona Atlético y Barcelona Aficionados), o su precursor el Condal, que primero fue un equipo independiente. Finalmente, destacar los exitosos duelos coperos a doble partido ante equipos de la periferia barcelonesa, disputados no hace mucho contra L'Hospitalet y Sant Andreu.

Total Barcelona: 204V 90E 167D


Girona: y en estas llegó el comienzo de la 2017/18. En una primera parte para olvidar, el Girona nos hizo un ojete nuevo. Dos goles de cabeza de un viejo rockero como Stuani confirmaban la asfixia total del Atleti en este primer acto, donde de no ser por una sensacional parada de Oblak, no hubiera hecho falta volver al campo tras el descanso. El resto de segunda parte que pude ver, la misma mierda que por desgracia nos acompaña a veces en partidos de esta calaña. Ese no saber a qué se juega tan malo para la paciencia, y que es inversamente proporcional a la entidad sobre el papel del rival (Geli, lo estás haciendo de puta madre con tu equipo). De esta guisa Griezmann explotó por bocazas, y nos dejó al borde del abismo. Precisamente en ese escenario tan desalentador, surgió Angelito Correa para reclamar parte de lo que pocos esperamos que llegue a conseguir. Golazo del argentino. Y luego, para devolver la doble afrenta de cabeza, llegó el gol del empate de Giménez. Iraizoz a por uvas (les juro que anoche cuando pintaba negra la cosa con cero a cero tuve el pálpito que este tío nos podía facilitar la vida)... y así fue. Se me caía la baba viendo la celebración del uruguayo. Ese orgullo... eso es lo que quiero yo en mi equipo, y si encima viene de un puto crack como Josemari, mejor. No hablamos ya de que ese tanto y la posterior salvatoria de Oblak, nos otorgaron un punto que tras todo lo bailao no sabe tan mal. La comida mexicana me sentó mucho mejor sabiendo de esas tablas inesperadas. Hasta que no vaya de turismo, ese punto de locos y el probar las margaritas por primera vez, irán de la mano siempre que me acuerde de Girona. Esto da muchas vueltas... demasiadas diría yo en esta jornada. A partir de aquí, lástima que la sanción que le va a caer al francés no pueda convalidarse por dos hostias con la mano abierta, pero quién sabe qué hubiera pasado con él dentro del campo. Solo el vidente de la serie Vikings sabe el futuro.



Total Girona: 0V 1E 0D

Resumiendo. Con el de ayer, y haciéndole caso a mi calculadora y a infoatleti (los desconfiados si quieren que lo calculen a mano) tenemos un balance contra equipos catalanes de...

Total Catalunya: 217V 95E 169D

Adéu

sábado, 12 de agosto de 2017

Decir: ¡Vaya viajecito!

Parece que fue hace una eternidad cuando traté de escribir un poco de basura tras la eliminación de Champions. Ha sido la tercera temporada que llego a esa parte final del trayecto exhausto. Otra vez la sensación de llegar con la lengua fuera, o mejor dicho, bien escondida y sin motivación de hablar por aquí. Sin las ganas (tiempo siempre se puede sacar) para despedir aún más al Calderón, agradecer al equipo su gran intento de revertir las semifinales de Champions, hacer un balance de lo bueno y lo no tan bueno de este nuevo capítulo con el Cholo al mando... Y así con la tontería llega otro periodo de entreguerras, y a mediados de agosto me vuelve a picar el gusanillo, veo las cuatro patochadas amorfas que no llegué a publicar haciendo referencia al último partido ante el Madrid, y veo que ya no tiene sentido remover la mierda al mismo tiempo que constato que sigo queriendo más de este modo de vivir las temporadas, ¿quién sabe si será la última con el grosso de este elenco de grandes jugadores y mejor líder? Mi temporada futbolística terminó más tarde tras seguir la fase de ascenso a tercera. Después, en mi pretemporada particular, con vacaciones de goma, mudanza y labores de canguro interminables, he logrado minimizar mi síndrome de abstinencia y es ahora, cerca ya de la vuelta de calentamiento, cuando sí que desea uno que esto empiece.


Porque ya están quitados los puntos, en las heridas y en los casilleros de cada competición. Se levan anclas de nuevo y este año, como siempre, se vuelve a hablar de novias, follamigas y fulanas que hablan al oído a nuestros cracks y nuestros dirigentes. Me parece hace un siglo cuando veía al Manchester United levantar la Europa League, mientras pensaba que se nos iba Griezmann pallá. No es que no esté acostumbrado a la escapada de nuestros mejores jugadores, sino que este año con la sanción de fichajes, si se iba el rubiales nos dejaba con una mano delante y otra atrás. El caso es que tras no cristalizar esa marcha, tan tempranera en el largo verano que se avecinaba, me he vuelto aún más pasota con el marujeo del mercado estival, y ya no me creo ni un cuarto de lo que vea (si no, acordémonos del rocambolesco caso Vitolo). A falta de otra cosa, consolémonos pensando en lo difícil que es que un nuevo jugador llegue a hacerlo medianamente regular aquí, y esperemos que llegue el Diegoelantero Costaentro en la última campanada (eso sí, que no coja más kilos el lagarto, sino que los suelten en forma de £ para traerlo de vuelta). De aquí a que llegue la caballería de refuerzo allá por el turrón, habremos tenido tiempo de que no nos chirríe el nuevo estadio, incluso a tolerar el nuevo escudo/logo, y ojalá que no hayamos perdido el sano hábito de seguir comiendo en la mesa de los ricos, pero eructando y limpiándonos con el mantel. Entre medias, se intentará mantener al día religiosamente el cuaderno de bitácora para gloria de nuestro Atleti, con la esperanza de llegar a la meta allá por junio, a poder ser con silverware de alguna razzia, y sobre todo tener fuerzas hasta la última palada para estar a la altura del equipo hasta el final. Quizá sea triste, pero solo a través de este blog aspiro a cumplir la siguiente frase, que da gran inspiración a mi entrada, veremos si llego con gasoil suficiente:

lunes, 8 de mayo de 2017

La penúltima

Cuando yo pensaba que ya había disfrutado de mi última vez en el Calderón, hace un par de meses me propusieron volver para asistir al Atleti-Éibar. El hermano de mi cuñado sacó un palco VIP para ocho "a lo loco" por la ansiedad que genera saber que nuestro templo tiene los partidos contados. Me dieron donde me duele, así que en esas me enrolé en un ida y vuelta Torremolinos-Madrid (yo me incorporé desde Vélez-Málaga y me recogieron en Antequera junto a la mitad de la expedición). Rezando porque no se averiara la furgoneta y porque fuera fácil aparcar, partimos hacia Madrid con la hora pegada al culo. Afortunadamente llegamos de sobra al estadio porque no conducía yo. Esta vez sí que sí era la última visita. Pude disfrutar de una llegada diferente, porque las otras veces entraba desde la parada de Pirámides. En esta ocasión el parque del otro lado del río le daba una mística especial al ritual. Mis acompañantes: mi inseparable sobrino Bati, mi cuñado y mentor atlético Amador, su hermano Antonio y su mujer, una sobrina de los mismos de la edad de mi sobrino (Bati tírale que está buena cabrón) y Pepe, el otro hermano atlético de los susodichos. Sin duda el que más lo flipó, porque era el más colchonero de los que lo visitaban por primera vez. Una persona con más memoria si cabe que yo para la estadística rojiblanca y que aprovechó para comprarse una camiseta de Griezmann (yo no le hubiera puesto nombre por si las moscas...). Para completar el octeto, luego llegó un amigo común de ellos de Madrid.


Era una experiencia diferente. Temía que por estar en esa jaula de oro no sintiera la atmósfera del partido. No estoy hecho para los lujos, pero me acostumbré pronto. Una pechá de comer y beber, con la comodidad de mear a medio metro y una tele por si había algo que aclarar. No estuvo nada mal, aunque tenía mis reticencias y ni que decir tiene que me sentía fuera de lugar, porque yo soy más de fondo que de palco no me jodas. El trato fue correcto pero un tanto seco para gente del sur. Normal si alguien trabaja justo cuando juega el Atleti y sin poder verlo teniéndolo tan cerquita, yo también estaría de mala hostia. Supongo que porque no me esperaba sentir tanto el clima del estadio, o porque era la última vez, o porque sabía que tenía a mi alrededor gente conocida y que estaba disfrutando el momento igual o más que yo, no tuve más remedio que emocionarme al salir los jugadores. Me tengo que hacer mirar ese amariconamiento porque no es normal ya. 


Delante, un Atleti con el orgullo herido y el cuerpo magullado. Enfrente, un Éibar con lo mejor de tener el futuro resuelto: desparpajo y tranquilidad. Al principio parecía que pesaban las piernas, o sería la sensación de verlo en directo, donde cualquier carrera o pase no parecen tan fáciles. El caso es que poco a poco el Atleti se fue soltando el pelo tras un inicio dubitativo. Al descanso ya habían caído dos ocasiones increíbles. Luego por fin vi a Fernando Torres jugar en el Calderón, y cuando se empezaba a instalar la zozobra y estaba a punto de ponerme nervioso de verdad, llegó el gol. Golazo mejor dicho. Imperdible la participación de Godín tanto en la celebración como en su incursión desde el flanco izquierdo (Thomas por el otro sin palabras). Grande también la maniobra de Fernando dejándola pasar. Lo más difícil estaba hecho. Siendo sincero, a esas alturas estaba más preocupado por Pepe que por mí respecto al devenir del partido. Ahí al menos ya habíamos cantado gol, porque tiene que ser una puta mierda ir por primera y última vez y no aclararte la garganta con alguno. Ya no se sufrió hasta el descuento. Parecía como si el destino se empeñara en que ese partido debía acabar en empate por cojones. Fue infartante. Menos mal que estuvo ahí Tiago para salvar el gol vasco, porque la vuelta hubiera sido más larga a pesar de la buena experiencia. Final feliz...


Y con extras, porque la arenga multitudinaria de casi la totalidad del Calderón para apoyar a los jugadores antes de la Champions fue bestial. Yo ya me olía algo así, pero saborearlo es totalmente distinto. Lo único, por poner pegas, es que no me gusta que nos acordemos tanto del rival. El Atleti es lo suficientemente grande como para no mencionar tanto a los de la acera de enfrente y sus madres con determinados cánticos. Ya bastante se acuerdan ellos de nosotros en sus grotescas manualidades. De todas formas, se consiguió marcar el primer gol de la vuelta, esperemos que ayude. Y hablando de vuelta, tras tener el lujo de ver a 20 metros al Cholo salir del estadio, todo fue bien. Llegamos al punto de encuentro a las 0:03, y la hora de camino en solitario hacia Vélez se me hizo corta, casi tanto como la vida del mejor estadio del mundo, mi otro corazón. Hasta siempre amigo mío.


jueves, 4 de mayo de 2017

Cauterizando

Dos días más tarde, dejo constancia de la derrota de la ida de semifinales de Copa de Europa 2017 ante el Real Madrid. Antes no pude: por la mala hostia del resultado y por el estrés de esta semana, a la que se le junta todo lo malo. Aún así, más vale tarde que callar en las duras. Es mi pequeña muestra de respeto a mi equipo y a este mi diario, tras el trabajo que me ha costado volver a escribir en él. 

El Atleti salió con el cuchillo sin afilar, el espíritu a medio abrochar, y a todos se nos quedó el alma de tontos cuando acabó todo, seguro que antes. Fue un resultado justo por más que nos pese. Lo que no fue justo fue aguantar los comentarios de Petón, al que le queda mejor contar historias que la faceta de comentarista forofo. Mencionar también que el rival juega. Porque los nuestros lo hacen tan bien normalmente que damos por sentado que si no se consigue el éxito es exclusivamente nuestra culpa. El Madrid mordió más, y quizá eso es lo que más me apene independientemente del resultado, que nos ganaron en lo que normalmente nadie nos tose: carácter. En este día de engarrotamiento general, llegado en el peor momento, no olvidemos destacar la gran labor de Lucas Hernández, al que le tocó bailar con la más guapa. Un ejemplo más de superación como el que acostumbra el Atleti habitualmente. Por eso nos desangelamos cuando nos deja huérfanos de él. De nada sirvió que yo, creyéndome el centro del universo, me quitara mi camiseta, la de mi novia y que cambiara a Hernán la equipación por el pijama al descanso. Tampoco el motivador paseo por el Bernabéu el día antes de Gabi. Ya sabemos desde hace tiempo que el fútbol no nos debe una mierda, pero hay gente que tendemos a asociar ciertas gestos como sintomáticos de la victoria, por más que volvamos a descubrir que no importa más que meter más goles que el rival.

Solo queda estar con el equipo, como ya hacía la afición en el tiempo de alargue. Vamos a agarrarnos al alfiler ardiendo de la vuelta. No ya para tratar de remontar, sino para terminar esta competición con la cabeza alta. Lo que más me jode es tener tan sumamente truncadas las ilusiones para la vuelta. Yo, qué quieren que les diga, estaré imbécil y/o loco, pero llegar lo más lejos posible en esta competición es algo que me tiene obsesionado, como dice la canción. Quizá lo que ocurre es que tengo muy cubiertas otras expectativas, pero en cualquier caso me avergüenza, porque supongo que no habla muy bien de mí, el reconocer que es probablemente la ilusión de mi vida ganarla. La culpa la tiene un argentino que desde que llegó nos ha subido a una torreta para mirar a los ojos a los grandes tanques de este campo de batalla. Él lidera a un grupo que ha conseguido que asocie el aroma de las tardes de primavera con atmósfera de partidos grandes, cuando casi siempre eran otros los protagonistas. Hoy no te doy las gracias Cholo, ni siquiera te las daré en mi último partido en el Calderón el próximo sábado, pero cuando todo acabe, las mías serán las primeras pase lo que pase. Ni un pero.

sábado, 29 de abril de 2017

Presas canarios

Un día en el que entras de rebote a un restaurante que tiene un escudo del Atleti en el centro, no debe terminar mal. Antes del partido tuve la suerte de disfrutar un Informe Robinson cojonudo sobre la Lazio de las pistolas (gracias Jose Antonio). Gran historia la de los bandos de Chinaglia y Martini con el domador Tomasso Maestrelli guiándoles a la gloria. Las aristas del fútbol son infinitas... Esta pieza fue una telonera inmejorable para lo que venía luego. 


Aunque yo estaba listo una hora antes, no vi bien el comienzo del duelo. Entonces oí un ruido como de motor. Sería la trituradora para la fruta del niño?, sería el cochecillo en el que lo paseaba? Qué coño! Era el Atleti, que vacunado de la fiebre amarilla había salido como una moto para acabar con la falta de puntería. Además con gol de Gameiro, que tiene que recuperar sensaciones pero ya. La cosa no terminó ahí, y en menos de veinte minutos los del pusilánime de Setién (que ostia puta jugó en el Atleti) ya iban tres abajo. El segundo fue a balón parado, que nos llegan de estraperlo y con cuentagotas, pero así se aprecian mucho más. Vaya cabezazo de Saúl para darle la razón al vestuario de Las Palmas, que ya lo advertía antes de saltar ("atentos al balón parado!"). El torocampista one more time: lo mismo te da un pase de la muerte que te pone un córner en la escuadra... Luego gran pase de un sorprendente Gaitán y otro but de Kevin, puro cuerpeo en esta ocasión. Ya sabemos que "por desgracia" nuestro otro enfant terrible es de doble o nada.



No deja de tener gracia que en esta semana haya estado buscando viaje por Canarias. Tienen todas sus islas una pinta preciosa, pero si hay una de ellas relacionada con nuestro equipo, ésa es Gran Canaria. No viene mal recordar que nuestro rival es sobrino lejano de nuestro Atleti. Uno de los cinco escudos que orlan la parte inferior de su emblema, es el del Atlético Club. Dicho equipo fue uno de los que se unieron en 1949 para formar al club canarión. Su escudo era muy parecido al nuestro, apenas cambia el oso y el madroño por el perro y la palmera. Eso puede que dé para paja, así que guardémoslo para un posible artículo histórico. Con este 0-3, la segunda parte se presumía plácida y para dosificar. Pero tuvo que llegar la lesión nuestra de cada día. Ostiazo de Prince sobre Giménez y, supongo que fruto de la inesperada caída, el charrúa se vuelve a romper. Se me parte el alma cada vez que veo las reacciones de JoseMari al lesionarse. Una maldición lo de los laterales derechos o sucedáneos, y en el peor momento... La alternativa fue Thomas, y el experimento con gaseosaCoca-Cola salió bien. Joder que sí... El ghanés, totalmente desatado, hizo un tuya mía con Correa y definió a la africana, clavando la cadera. Luego él mismo abrió a la siniestra para que Filipe pusiera un balón de oro a Torres. Gol de El Niño siempre vale doble! Al igual que a Gameiro, le viene de perlas ese tanto al de Fuenla. Gran goleada ante un rival que se había reservado entre semana para esperarnos fresco. Excelente respuesta de principio a fin de los nuestros, que inyectaron adrenalina y cloroformo cuando la situación lo requirió. La testosterona viene de serie.


Y el encuentro fue tan apacible que vamos a tener tiempo para el tontolaba de Jesé, que dice que Griezmann en el Madrid tendría a muchos mejores que él... Éste sabe de eso un rato, porque en Concha Espina, en el PSG e incluso en la UD Las Palmas también hay muchos mejores que él, incluso tirándote a la piscina también, créelo. En la música esa que dicen que hace no sé si es el mejor, pero prefiero no comprobarlo. No obstante, sus compañeros se empeñaron en hacerle el mejor de ellos en el partido, y Antoine dejó para otro día la magia y fue un soldado raso más (pero con más fair play que Jesé como pudimos ser testigos). Por cierto, ¿tiene más pelo que antes el bocazas este o me lo parece a mí? No puede ser casualidad que a otro hijo de Picio como Diego López le ocurra exactamente lo mismo. Un claro caso de Reinjerto en la sociedad que dirían por Sevilla. Hablando de esos lares, sortearon en el curro entradas VIP para el derbi andaluz del lunes. Vamos Málaga! Pero muchas entradas para la misma semana hubieran sido, porque recordemos que la próxima semana tendré viaje relámpago al Calderón. 

Para terminar, decirles que he descubierto un puto temazo, un himno mejor dicho. Fue volviendo a escuchar un CD recopilatorio que hicimos para el viaje a Lisboa mi colega Jose Miguel y yo. Estuvo ahí desde entonces, sin embargo no sé cómo no me percaté hasta ahora. Si lo hubiera escuchado seguro que la historia hubiera cambiado... Se trata de Desesperado, del grupo Mareando la Perdiz. Ahora caigo que en un bastión amigo como cronicasdeltomi había leído el nombre de ese grupo. No hay más sordo que el que no quiere oír, pero por suerte abrí las orejas a tiempo. Sin más preámbulos, les dejo con la joya en cuestión mientras llegan las 20:45 del 2 de mayo. Escucha y aprende Jesé:


miércoles, 26 de abril de 2017

Me duele, no me duele, me duele

Un Calderón espectacular un martes noche. Además sumémosle la excelente iniciativa del fondo sur de mostrar en pancarta los grandes momentos del Atleti en él. Para más inri, víspera del 114 aniversario de nuestro club. Quitarle el balón a un equipo que suele querer ser protagonista con él y no solo eso, sino crearle peligro constante. Acabar cayendo contra todo pronóstico tras ser acreedores del triunfo y haber pensado que el empate era una decepción. Joder jode, pero perder así, cuando se ha hecho lo que se ha podido hasta el final y en este marco incomparable, tiene un sabor distinto. Casualidad que comiera salsa agridulce ese mediodía. Esta jornada 34, cuando menos debería haber acabado aguantando el 1-0 y con el Cholo de speaker a pie de campo. Lástima que hay días que, no importa lo que hagas, las cosas no quieren salir bien. Empecé a notarlo en mis carnes por el decepcionante kebab que me zampé antes del partido. Esto me pasa por comer tanta mierda. Luego fue el Atleti el que seguía con ese mal día fallando varias ocasiones para superar a un contemplativo Villarreal. Giménez chupaba cámara en el lateral, acojonante la polivalencia y los cojones de este chaval. El pundonor de Griezmann defendiendo como el que más tampoco le va a la zaga... Nada nuevo. Y en el partido muchas ocasiones sí, pero ni rastro del gol. Nada nuevo también. Tenemos que tirar con lo que queda estos próximos seis o siete partidos, pero la lectura ya se puede anticipar: falta un rompebragas como dios manda.



Tras la estéril primera parte, en el descanso yo contribuí a certificar el infortunio: no logré quedar al niño dormido aunque estaba reventado. Y así es como fue quedándose el Atleti poco a poco: exangüe. A ello contribuyó Escribá, el entrenador aldeano, uno de los nuestros hasta que no se demuestre lo contrario. Sus cambios cambiaron, vaya si lo hicieron, la fisonomía del partido. El agotamiento tras tanto llevar el cántaro del Atleti, sumado a la mayor movilidad de los que entraron en los amarillos desencadenaron un demoledor ciclo de cinco minutos en el que nos buscaron la espalda por tres veces, y finalmente encontramos añorado gol pero en meta contraria. Por desgracia al bueno de Savic le comen la cena y el desayuno del día siguiente. Ahí nos acordamos de que Gaitán es el antónimo del mano a mano, y sobre todo de que tenemos una alarmante falta de gol, especialmente cuando tenemos que llevar el peso del encuentro. Y ese fue el principal, por no decir único motivo, de que no ganásemos. Por cierto, se nota que se acerca el verano, porque vaya mosca cojonera de árbitro. Lo único bueno fue la tarjeta que le sacó al gilipollas de Soldado mientras calentaba, y que nos libró de verle pasear su nauseabundo rostro más veces.


Y otra cosa: se ha escrito mucho, incluso los jugadores lo han declarado, que hemos tomado nuestra propia medicina. Tanta gente tendrá razón, pero hay una diferencia: el Atleti cuando hace un partido "así" apenas concede oportunidades al rival. Y en éste, pocas alabanzas se hubiera llevado el equipo groguet si hubieran encajado alguna de las ocasiones marradas por los nuestros. Muchas de ellas procedentes de robos, así que no fue para tanto ese dispositivo defensivo sino más bien que, como hemos dicho arriba, tenemos problemas con el gol, nada nuevo bajo el larguero. Eso sí, los cambios del Villarreal surtieron efecto inmediato, en eso no cabe duda que se parecieron a la habitual pericia del Cholo en partidos ajustados. Sabían a lo que venían, su plan salió a la perfección, pero muy mucho por demérito nuestro. No queda más que felicitar al equipo castellonense. Tres partidos van ya en casa sin marcarle a esta gente, así que casualidades pocas. La cerámica es el nuevo granito. Tanto es así que sufrimos una nueva lesión. Carrasco chocó contra Antonio Rukavina (qué nombre más raro) y se jodió el hombro. Una bajona la lesión del belga, nuestro único factor rompedor, (solo falta que se lesione Antoine antes del derbi joder...). No va a haber manera de tener colchón en liga de cara a la tercera plaza... Los palanganas volverán a estar pegados, porque poca fe tengo en el Celta, que seguro que aprovechará su viaje a Sevilla para poco más que preguntarles cómo se gana la Europa League. Confiemos exclusivamente en los nuestros, que sabemos les van este tipo de retos. Y a nosotros también, qué coño! No tiene sentido dejar de creer. Arriba los corazones. 

lunes, 24 de abril de 2017

Anatomía

Mi última temporada futbolera viviendo en pecado me tenía guardada una sorpresa muy especial. Un fragmento de despedida de soltero que se sobrepuso a la rutinilla que tenía prevista, en la que por supuesto estaba ver el difícil partido que teníamos ante el Espanyol. No se acaba el mundo, claro que no. Pero si les digo que la banda la compone mi suegro: mera comparsa; mi futuro cuñado: nini misántropo, y que esta inefable cuadrilla la lidera un torrentiano adicto al calor del amor en un bar, la cosa cambia ¿verdad? El tío de mi novia, que casualidades de la vida es del Atleti, nos enganchó a su conveniencia. ¿Dónde se ha visto que en una despedida pague algo el novio? Menos mal que me caso pronto.


Ese lamentable periplo de 17:30 a 23:00 no me privó de fútbol, ya que vi a nuestros próximos rivales agarrarse con la mano al triunfo contra el Lega. Incluso vi el norteño drama de condenados entre Osasuna y Sporting. Al salir del primer antro había que comer algo, yo estaba tan hasta la polla que ya me conformaba con seguir el partido por Fotmob en el móvil. Entre una interminable conversación con un mendigo y su iracundo perro, las tiradas de tejos del cabronazo ese a la camarera gordita en vez de meterle bulla con las putas pizzas, y la puta manía de la gente de sorber al comer, me refugiaba en mi Atleti mientras sacaba lecciones de en lo que no me quiero convertir. Ya quedaba poco para que el paripé terminara, aunque después de todo estaba siendo tal y como suelen ser las despedidas de soltero: hacer sentir una vergüenza inolvidable al novio. "Vamos a una discoteca que me gusta de puretonas", yonkis en el aparcadero y eso que aún no eran ni las diez... Más contacto con el inframundo, ¿cuántas historias habrá detrás de esa gente? Por si fuera poco, último movimiento de la novatada. Resulta que de propina me recuerdan a mis tiempos de niñato: "aquí con zapatillas no se puede entrar". Solo le faltó decirme si tenía un año más de mi edad para rememorar mejor viejos tiempos, aunque que esta vez casi me alegré del veto. Pero a este tío se le había puesto en los cojones llevarnos a un puticlub, y vaya que nos llevó. ¿Con qué mejor compañía que con tu suegro? Gracias a Neptuno aún no me he visto en necesidad de consumir nada ahí dentro, además de por razones obvias de los acompañantes, no quería mirar al ganado, eso significaría conversación forzada y a mí no me gusta hacer el tiempo a la gente. Bastante me lo estaban haciendo perder a mí... Afortunadamente había una tele, y un partido con un bonito marcador. Me bebí la última cerveza de la noche mientras ganábamos en un campo de esos en los que de ganar se cumplen los grandes objetivos. Vuelta a casa, final feliz.


Si uno vivisecciona el gol, puede pulsar parte de lo que son las armas de este Atleti. Saca de banda multiusos Giménez (y yo que creí que Savic iba a ser el lateral), peina el cacique Godín (el balón parado nunca muere), volea de Saúl (su desparpajo hace que huela a gol siempre) y el oportunismo de Antoine (simplemente nuestro jugador franquicia por mucho que este sea el equipo más equipo de todos). Todo ello con nuestra gente celebrando el gol sea el campo que sea. Varias conclusiones se sacan de esto: 
  • Se llega a la recta final en un gran momento, y la ruta amarilla de la semana entrante es clave para seguir amarrando el bronce. Visto de otra forma, estamos jugando dos Champions, la que viene y la de este, pero la eliminatoria que todos vaticinábamos está aún a años luz. 
  • Ninguna persona del Atleti que conozco me deja indiferente. Muchos me parecen antimadridistas disfrazados, otros me parecen perfectos gilipollas sin más,  otros son personajes para escribirles una enciclopedia y con muchos de ellos me tiraría horas hablando aunque fuera en un puticlub. Somos diferentes en definitiva. Por todos ellos va esta entrada.
  • Y a todo esto alguien dirá, ¿por qué cojones no te fuiste si estabas tan mal, capullo? Porque tengo educación, no quería dejar tirado a mi suegro, y si no a ver de qué escribo yo en el blog que no suene siempre a lo mismo. Quería que pasara el tiempo, iba archivando en la pupila escenarios que uno no suele catar, y solo falló el hecho de no estar en mi salsa. Es como si me pones a ver fútbol de otros equipos como el Madrid-Barsa de anoche. Que sí, que está muy bien, pero me falta algo... Ellos son el tío de mi novia, el Atleti mis colegas a kilómetros. 

miércoles, 19 de abril de 2017

Ambición intacta

Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de que llegara un partido. Quizá el buen resultado de la ida, la entidad del rival (distinto al MadriBarsa que nos colaban últimamente en esta ronda) o la inmediatez de estar en semis... Así que cualquier cosa era buena para distraerme. Voy al supermercado a comprar para la cena, mientras preparo la app para el fútbol y leo en la programación 'Better call Saul'. ¿Te imaginas que marca? me dije. Constaté además el once titular, y era el que me pedía el cuerpo. En esas comenzamos tranquilos, todo lo contrario al hervidero que era el estadio. Con decir que me distraje un rato y pensé que habían marcado por el griterío que liaron al celebrar un simple córner... This is England... Pero a la primera que nos tratan de avasallar, paso al frente hasta marcar. No hubo que esperar mucho pues las señales habían sido claras. Gol de Saúl. Lo volvió a hacer el ilicitano con un cabezazo donde más duele a los porteros para matar la eliminatoria. Tras bajar el pistón y llegar al descanso sin apuros y la sensación de tener el billete más que sellado, nada hacía esperar el desarrollo del segundo tiempo. Lo raro sería vivir relajado un partido de cuartos de Champions... Tranquilo yo? Una mierda!

Porque el Leicester hizo honor al lema que les jalonaba al salir al campo y quiso resucitar la ronda. Sin miedo, abrieron el tapete con un tal Chilwell que nos jodió vivos desde la siniestra. Fueron varios blocajes en el área pequeña los que soportaron nuestros defensas, excelsos ayer. El gol de Vardy llegó por aplastamiento y creó un caldo de cultivo que no me gustaba un pelo... Ni el vinho verde que me estaba plimpando a morro se me subía... Las noticias en el parte de guerra eran pésimas además, porque precisamente por la banda del cabronazo del Chilwell ese, que seguro que ya mismo lo ficha el Madrid, se nos había lesionado Juanfrankestein. Y yo que me creí que entraba Lucas porque Godín estaba apercibido... Esto miraba de soslayo a la batalla de Glasgow... Me atormentaba una zozobra atroz porque, seamos francos, la herida hubiera sido más grande si te elimina el Leicester respecto a cualquier coco de la competición. Sabíamos que iba a ser difícil, pero creo que nadie estaba preparado ayer para asimilar una derrota. 

El contorsionismo en el esquema y en los hombres sobre el campo propuesto por el Cholo mitigó en parte la estampida británica. Se sufrió más sobre la mitad del segundo tiempo que en los últimos minutos. El mentón de este equipo está hecho de granito. Mientras, la guarra de Mahrez sacó a pasear la plantilla sobre el protagonista del gol de ayer, aunque el protagonista absoluto fue Don Jose María Giménez de Vargas. Todo lo que te diga es poco. Solo le faltó jugar de lateral... Pero sería una injusticia no mencionar al resto de jabatos, destacando a la defensa, que ganó por goleada al ataque rojiblanco anoche. Excepto varios ramalazos de Griezmann, estuvo muy gris la ofensiva colchonera... Que sí, que no había necesidad, pero se hubiera agradecido algún latigazo más para no haberlo pasado tan mal. La afición desplazada tuvo que disfrutar a pesar del agobio momentáneo, y silenció a ratos al reactivo público inglés, más de jalear en respuesta a acciones que a animar para que ellas se produzcan. Caballeroso rival por cierto, que nos felicitó y nos halagó mucho más de lo que hacen en nuestra tierra. Todo lo que tienen de cafres al sacarles de las islas lo tienen de nobles dentro de ellas. Van 3 de 4 semifinales, un lujo de quedarse ahí la cosa, pero yo soy gilipollas y ya pienso en la final. Me voy a tener que pasar por la farmacia del Sabina a por pastillas para no soñar.