lunes, 24 de abril de 2017

Anatomía

Mi última temporada futbolera viviendo en pecado me tenía guardada una sorpresa muy especial. Un fragmento de despedida de soltero que se sobrepuso a la rutinilla que tenía prevista, en la que por supuesto estaba ver el difícil partido que teníamos ante el Espanyol. No se acaba el mundo, claro que no. Pero si les digo que la banda la compone mi suegro: mera comparsa; mi futuro cuñado: nini misántropo, y que esta inefable cuadrilla la lidera un torrentiano adicto al calor del amor en un bar, la cosa cambia ¿verdad? El tío de mi novia, que casualidades de la vida es del Atleti, nos enganchó a su conveniencia. ¿Dónde se ha visto que en una despedida pague algo el novio? Menos mal que me caso pronto.


Ese lamentable periplo de 17:30 a 23:00 no me privó de fútbol, ya que vi a nuestros próximos rivales agarrarse con la mano al triunfo contra el Lega. Incluso vi el norteño drama de condenados entre Osasuna y Sporting. Al salir del primer antro había que comer algo, yo estaba tan hasta la polla que ya me conformaba con seguir el partido por Fotmob en el móvil. Entre una interminable conversación con un mendigo y su iracundo perro, las tiradas de tejos del cabronazo ese a la camarera gordita en vez de meterle bulla con las putas pizzas, y la puta manía de la gente de sorber al comer, me refugiaba en mi Atleti mientras sacaba lecciones de en lo que no me quiero convertir. Ya quedaba poco para que el paripé terminara, aunque después de todo estaba siendo tal y como suelen ser las despedidas de soltero: hacer sentir una vergüenza inolvidable al novio. "Vamos a una discoteca que me gusta de puretonas", yonkis en el aparcadero y eso que aún no eran ni las diez... Más contacto con el inframundo, ¿cuántas historias habrá detrás de esa gente? Por si fuera poco, último movimiento de la novatada. Resulta que de propina me recuerdan a mis tiempos de niñato: "aquí con zapatillas no se puede entrar". Solo le faltó decirme si tenía un año más de mi edad para rememorar mejor viejos tiempos, aunque que esta vez casi me alegré del veto. Pero a este tío se le había puesto en los cojones llevarnos a un puticlub, y vaya que nos llevó. ¿Con qué mejor compañía que con tu suegro? Gracias a Neptuno aún no me he visto en necesidad de consumir nada ahí dentro, además de por razones obvias de los acompañantes, no quería mirar al ganado, eso significaría conversación forzada y a mí no me gusta hacer el tiempo a la gente. Bastante me lo estaban haciendo perder a mí... Afortunadamente había una tele, y un partido con un bonito marcador. Me bebí la última cerveza de la noche mientras ganábamos en un campo de esos en los que de ganar se cumplen los grandes objetivos. Vuelta a casa, final feliz.


Si uno vivisecciona el gol, puede pulsar parte de lo que son las armas de este Atleti. Saca de banda multiusos Giménez (y yo que creí que Savic iba a ser el lateral), peina el cacique Godín (el balón parado nunca muere), volea de Saúl (su desparpajo hace que huela a gol siempre) y el oportunismo de Antoine (simplemente nuestro jugador franquicia por mucho que este sea el equipo más equipo de todos). Todo ello con nuestra gente celebrando el gol sea el campo que sea. Varias conclusiones se sacan de esto: 
  • Se llega a la recta final en un gran momento, y la ruta amarilla de la semana entrante es clave para seguir amarrando el bronce. Visto de otra forma, estamos jugando dos Champions, la que viene y la de este, pero la eliminatoria que todos vaticinábamos está aún a años luz. 
  • Ninguna persona del Atleti que conozco me deja indiferente. Muchos me parecen antimadridistas disfrazados, otros me parecen perfectos gilipollas sin más,  otros son personajes para escribirles una enciclopedia y con muchos de ellos me tiraría horas hablando aunque fuera en un puticlub. Somos diferentes en definitiva. Por todos ellos va esta entrada.
  • Y a todo esto alguien dirá, ¿por qué cojones no te fuiste si estabas tan mal, capullo? Porque tengo educación, no quería dejar tirado a mi suegro, y si no a ver de qué escribo yo en el blog que no suene siempre a lo mismo. Quería que pasara el tiempo, iba archivando en la pupila escenarios que uno no suele catar, y solo falló el hecho de no estar en mi salsa. Es como si me pones a ver fútbol de otros equipos como el Madrid-Barsa de anoche. Que sí, que está muy bien, pero me falta algo... Ellos son el tío de mi novia, el Atleti mis colegas a kilómetros. 

miércoles, 19 de abril de 2017

Ambición intacta

Hacía tiempo que no tenía tantas ganas de que llegara un partido. Quizá el buen resultado de la ida, la entidad del rival (distinto al MadriBarsa que nos colaban últimamente en esta ronda) o la inmediatez de estar en semis... Así que cualquier cosa era buena para distraerme. Voy al supermercado a comprar para la cena, mientras preparo la app para el fútbol y leo en la programación 'Better call Saul'. ¿Te imaginas que marca? me dije. Constaté además el once titular, y era el que me pedía el cuerpo. En esas comenzamos tranquilos, todo lo contrario al hervidero que era el estadio. Con decir que me distraje un rato y pensé que habían marcado por el griterío que liaron al celebrar un simple córner... This is England... Pero a la primera que nos tratan de avasallar, paso al frente hasta marcar. No hubo que esperar mucho pues las señales habían sido claras. Gol de Saúl. Lo volvió a hacer el ilicitano con un cabezazo donde más duele a los porteros para matar la eliminatoria. Tras bajar el pistón y llegar al descanso sin apuros y la sensación de tener el billete más que sellado, nada hacía esperar el desarrollo del segundo tiempo. Lo raro sería vivir relajado un partido de cuartos de Champions... Tranquilo yo? Una mierda!

Porque el Leicester hizo honor al lema que les jalonaba al salir al campo y quiso resucitar la ronda. Sin miedo, abrieron el tapete con un tal Chilwell que nos jodió vivos desde la siniestra. Fueron varios blocajes en el área pequeña los que soportaron nuestros defensas, excelsos ayer. El gol de Vardy llegó por aplastamiento y creó un caldo de cultivo que no me gustaba un pelo... Ni el vinho verde que me estaba plimpando a morro se me subía... Las noticias en el parte de guerra eran pésimas además, porque precisamente por la banda del cabronazo del Chilwell ese, que seguro que ya mismo lo ficha el Madrid, se nos había lesionado Juanfrankestein. Y yo que me creí que entraba Lucas porque Godín estaba apercibido... Esto miraba de soslayo a la batalla de Glasgow... Me atormentaba una zozobra atroz porque, seamos francos, la herida hubiera sido más grande si te elimina el Leicester respecto a cualquier coco de la competición. Sabíamos que iba a ser difícil, pero creo que nadie estaba preparado ayer para asimilar una derrota. 

El contorsionismo en el esquema y en los hombres sobre el campo propuesto por el Cholo mitigó en parte la estampida británica. Se sufrió más sobre la mitad del segundo tiempo que en los últimos minutos. El mentón de este equipo está hecho de granito. Mientras, la guarra de Mahrez sacó a pasear la plantilla sobre el protagonista del gol de ayer, aunque el protagonista absoluto fue Don Jose María Giménez de Vargas. Todo lo que te diga es poco. Solo le faltó jugar de lateral... Pero sería una injusticia no mencionar al resto de jabatos, destacando a la defensa, que ganó por goleada al ataque rojiblanco anoche. Excepto varios ramalazos de Griezmann, estuvo muy gris la ofensiva colchonera... Que sí, que no había necesidad, pero se hubiera agradecido algún latigazo más para no haberlo pasado tan mal. La afición desplazada tuvo que disfrutar a pesar del agobio momentáneo, y silenció a ratos al reactivo público inglés, más de jalear en respuesta a acciones que a animar para que ellas se produzcan. Caballeroso rival por cierto, que nos felicitó y nos halagó mucho más de lo que hacen en nuestra tierra. Todo lo que tienen de cafres al sacarles de las islas lo tienen de nobles dentro de ellas. Van 3 de 4 semifinales, un lujo de quedarse ahí la cosa, pero yo soy gilipollas y ya pienso en la final. Me voy a tener que pasar por la farmacia del Sabina a por pastillas para no soñar.

domingo, 16 de abril de 2017

Para todos los públicos

Osasuna es uno de los rivales que a buen seguro más repelús provocan a la hinchada rojiblanca. La época probablemente más negra del Atleti tuvo a unos navarros que volvían a la élite como enemigo habitual.  Recuerdo cómo nos jodieron unas semis de copa en 2005, y cómo antes nos amargaron el centenario. Hace unos meses reviví ese momento, y en el pospartido Gárate y Adelardo hablaban con fuegos artificiales de fondo sobre el futuro incierto del Atlético de Madrid, que acababa de retornar a primera división. Hace poco también, se les preguntaba a estos dos miembros de la hagiografía colchonera si el Atleti actual les parecía el mejor de la historia. Muestra ello del gran momento que atravesamos. Gran dicha la nuestra que el Cholo tomara el timón. Porque a esta nueva ola de éxito hay que añadirle algo igual de importante: el consecuente incremento de pequeños seguidores aún sin equipo definido y que al final se hacen del Atlético. No todo van a ser atletistas de cuna... Se me iluminan los ojos de orgullo cuando veo algún chavalín con la rojiblanca. Eso es tener personalidad. Yo veo a este grupo y siento un sabor especial por haber vivido también momentos malos de solemnidad como los arriba citados, me tocaron en plena efervescencia futbolera, y no exagero al decir que me endurecieron y moldearon positivamente como persona. Eso no es necesario para un pequeñajo ilusionado, así que un partido digestivo como este pegaba más que nunca.


Volviendo al rival, a Osasuna de salud solo le queda el nombre. Por cierto, no comparto el odio mayoritario que reciben los irundarras más allá de lo duros de pelar que han sido casi siempre. Además, gracias a ellos llegó Raúl García a nuestras vidas. Yo no me fiaba ni un pelo de ellos, al menos hasta el gol de Yannick. Gol marca de la casa. Un espejo del estilo Robben pero con más vuelo. Menos mal porque yo ya me estaba poniendo nervioso, por no poder ver el partido en condiciones y porque veía a los rojillos convencidos de jodernos una vez más. En el camino de vuelta a casa nada más poner la radio otro gol para conducir más tranquilo. Así me ahorré de escuchar gilipolleces en las ondas sin tanto miedo del marcador. Cada vez que encendía eran buenas noticias porque Filipe ya marca hasta con la derecha. La celebración no me hace gracia, pero emana buen rollo y eso es más importante que el gusto por lo sobrio. En realidad, mientras marquen y solo se falten al respeto a ellos mismos, de buten. Tras esta entrañable chiquillada, volvieron a pisar el verde dos tiarrones que debieron sentirse como dos niños con botas de fútbol nuevas: Tiago, que nos puede venir de lujo de aquí al final, y Cerci, que tomó el relevo a Poncio Pilato como protagonista romano de semana santa.


En el día del niño, Fernando Torres no tuvo su tarde. Por desgracia no ha aprovechado la ausencia de Gameiro. Pero aquí no queda la cosa, que otras niñerías también se vieron. Por ejemplo el hecho de pedir dejar lanzar el último penalty a Cerci cuando el bueno de Thomas se disponía a tirarlo y además digo yo que algo más de merecimiento y galones tendrá que el italiano... No dudo de la buena fe, pero un respeto al rival, y sobre todo al Atlético de Madrid, que no era el trofeo de la cerámica. No obstante, me da a mí que Alessio tiene que pegarle bien desde las 12 yardas. Por cierto, infame e inexistente el último, además a un viejo amigo como De las Cuevas. Otro chaval que no llegó a cuajar y en el que teníamos cierta esperanza. Por no hablar de Fran Mérida... Cerrando el tema de los penales, siempre hay que buscar el bright side of life: yo lo encuentro en que en Champions los hemos metido todos... en eliminatorias al menos, porque buceando me di cuenta de que contra el Bayern también falló uno Griezmann. Se han fallado tantos que me han petado la base de datos rojiblanca de mi cabeza.


Un lujo de victoria por el quiénes, el cómo y sobre todo el para quién. Con portería a cero además, que hace tiempo que no lo decía porque ya es algo axiomático. También con un once rarísimo fruto de lo que nos jugamos en Europa. Sin el medio campo titular y con la oportunidad de ver la planta que tiene Giménez como medio centro. Se le ve cada vez más a gusto al tío. Es cosa mía o está más delgado? Ahí lo dejo...

jueves, 13 de abril de 2017

Algo más

Antes del partido recibí un regalo inesperado: al ver dentro de la bolsa paño rojiblanco me latió el corazón con reverb... Una camiseta del Almería por 14 euros mi botín! No era del Atleti pero mejor, que tengo unas cuantas. Alguien me conoce demasiado. Algún día escribiré sobre mi pedazo colección de camisetas. Ésta me la puse enseguida para crear confusión, y me la dejé todo el partido a pesar de que me rayaron con que Ulloa jugó en el Almería. Mal augurio... Ni que decir tiene que si el argentino hubiera saltado al Calderón me habría despojado de ella cual salmonete guiri en la Plaza Mayor. La cerveza ya la llevaba yo incorporada cortesía del padrino de mi hijo. Encima se ha hecho colchonero (aún es A2 diría yo), pero sin apenas influencia de un nativo como yo. Le ha bastado catar Madrid unos meses. De Perú, como él, es la camiseta que llevo hoy precisamente. Como Hernán nos salga cornudo sería para hacérnoslo mirar. Me perdí mi parte favorita de las eliminatorias: la salida al campo y el tifo de marras. No sabía qué puso en él porque la ocasión requería cambiar de móvil a tablet. 

Lo siguiente, ya con el crono moviéndose, siguió el guion que cualquiera que conozca este Atleti imaginaría. Acogotamiento al cerdo inglés hasta abrir la lata. En este caso llena de la mierda esa de beans con tomate dulzón. La principal peculiaridad fue la continua amenaza extramuros que supusieron los disparos de Koke (enchufadísimo) y un tal Antoine: olvídense de su peinado. Mucho mejor su cabalgada desde campo propio para robarle la cartera a las zorras british (por eso no pagan taxis). Esta aventura francesa terminó con un penalty de Schrödinger. Según se mire es dentro o fuera, aunque yo soy de la corriente negacionista. Curioso idilio con malas decisiones arbitrales el del Leicester contra el Atlético. Esta vez Griezmann pensó que tenía puesta la camiseta de Francia y la metió. Más mérito si cabe porque quien estaba enfrente tenía un apellido que ocupaba toda la portería (pregunten por Nervión). 

A partir de ahí, ambos equipos hubieran votado sí al Brexit para irse ya a jugar la vuelta a la Inglaterra profunda. Cloroformo aplicado con consentimiento de los rivales, que se hubieran dejado sin necesidad del mismo. El mayor sobresalto fue el piscinazo de Mahrez. Cuando esté implantado el VAR ese habrá menos tertulias en el BAR pero que nos quiten lo bailao y lo llorao. Imagínense rearbitrar la mano dentro del área de Gabi contra el Barsa o el gol de Ramos en Milán. Esa incertidumbre previa al veredicto será buena para la justicia pero mala para mi pecho. Correa, en clara línea ascendente, casi cumple mi pronóstico de gol, pero entonces el rosarino me hubiera jodido la porra. Al ritmo de la zancada inconfundible de Thomas se acabó esto. Y mientras la tregua estaba ya más que firmada hasta el martes, sentía ganas de más. De un segundo gol, de más partidos en el Manzanares, de más eliminatorias en el Calderón, de más respeto al visitar un país... Esto no para y el sábado habrá una réplica de Leicester llamada Osasuna previa a la vuelta. Temo igual a los dos. Enfrente, el Atleti, algo más que un equipo.

lunes, 10 de abril de 2017

Penitencia a domicilio

No era normal el optimismo que yo desprendía antes del partido. "Hoy no perdemos, y como se pongan tontos ganamos..." decía mi voz interior. Estos excesos por mi parte suelen desembocar en partidos de sufrido desenlace, pero en esta ocasión mi aventura como pitoniso fue fiel a la realidad. Pese a las clarísimas ocasiones marradas por los del huevo frito en el escudo, el Atleti fue capaz de cambiar el panorama del partido cuando peor pintaban las cosas. Simplemente igualó, incluso superó fuerzas, ante un rival que perdió terreno no se sabe si por su entrenador, por el cansancio o porque el Atleti le obligó a ello. Probablemente por las tres cosas, y sea cual sea, algo tuvimos que ver. Lo más interesante de todo esto fue que se produjo sin grandes alardes, ni rastro de heroicidad. Más héroes fuimos mi cuñado Amador y yo al no volvernos estrábicos cuidando a la chiquillería que invadía el piso. 

Pero antes de esa última fase autoritaria, el Atleti llegó a ser empujado, que no zarandeado, por un Madrid al que si le mencionas a Jan Oblak se le nubla la camiseta. Les deja tan bloqueados que ni siquiera se les ha ocurrido ficharle aún. También mención especial al despeje bajo palos 'a lo Juanfran' de Rambo Savic. En general el equipo estuvo bien pero nos llegaron demasiado claramente cuando las tuvieron. Koke el sábado ocupó el medio cuando mejor funcionaba el dueto Gabi-Saúl. Pero la resurrección experimentada tras el gol de Pepa Pigg no fue orquestada solo por la mente del vallekano. Correa supo interpretar su papel como pocas veces, y si bien Torres no pudo empatar en la primera, Antoine el deseado hizo lo contrario en el 85 por el culo se la hinco a Roncerdo. Si llega a ser diestro no la mete. Flemático y prestigioso punto que sabe a gloria y mantiene el tono alto del equipo. Eso sí, no saquemos tanto pecho vaya que nos rompan dos costillas, que ésto pudo haber acabado en tragedia si no hubiera sido por el declive blanco. Fueron de más a menos como el árbitro. El mérito o demérito de unos y otros no es óbice para valorar puntuar en un estadio en el que no perdemos en liga desde 2012. Ahora a por los ingleses, que por fin vieron truncada su racha justo antes del miércoles. He tenido que hacer malabares moviendo compromisos ineludibles para poder verlo. Ya me baila el cuerpo...


Al segundo la tercera:
Tuve la suerte o la desgracia de poder volver a El Maulí cuatro años después para ver el Antequera - Loja (la que no es puta es coja). Pueden estar tranquilos, que no iré más para evitar que queden fuera de los playoffs. Mis disculpas por el gafazo. Me quedo con el sonido de ambulancia del megáfono cuando alguno del otro equipo se hacía el muerto y con la hermandad entre aficionados, aunque nada sería normal sin el chusma de turno.


miércoles, 5 de abril de 2017

Tamborrada de derbi

Si hace un mes nos dicen que íbamos a estar terceros con tres de ventaja y un partido menos que el Sevilla y a doce puntos de nuestro rival de anoche, pocos se lo hubieran creído (yo no). Nueva y merecida victoria para continuar con este abril que no ha hecho más que empezar y que se hará largo o corto según los resultados. De momento, pasan los días volando. A pesar de alguna fase de falta de conexión en mi router wifi y en el juego del Atleti, a la Real no le conté ni una clara ocasión. Sin embargo, en las fases de pegada por nuestra parte, el partido pudo terminar mucho antes. Por desgracia, Torres no pudo marcar dos goles cantados en la misma jugada, y de paso me recordó a mi último partido oficial, en el que tuve una jugada similar, más de un año hace. No quedó ahí la cosa y Carrasco, Griezmann, Correa, Giménez!!! e incluso Filipe tuvieron ocasiones para haberles doblado el goal-average a los gipuzkoanos. Hablando de Filipe, está bendecido últimamente, y creo que detrás de ese oportunismo hay órdenes de arriba. Eso se ha tenido que entrenar. No son normales esas irrupciones con toques de fútbol sala así como si nada. Gran noticia si aparte de los automatismos de rigor surgen nuevas acciones como este pico de participación del brasilero en ataque... 


¿O será otra cosa? Sí, sí. Va a ser eso: este lo que está es resentido y al enterarse de que Theo, el nuevo Sergio Ramos, se va al Madrid, lo que quiere es destacar para irse a la acera de enfrente a competirle el puesto. Ha llamado a Florentino dicéndole que ya jugó en el Castilla y que él hace lo que sea, que se opera la nariz y se rapa para evitar parecerse a Modric y todo. No aguanta más en el Atleti y está descontento. No hay más que ver la celebración de su gol anoche, arrugándose el escudo del Atleti con cara de enfadado y pateando una valla publicitaria del Calderón... Llámenme paranoico, pero ahí hay merengue.

En el párrafo de arriba no me ha dado ningún aire, sino que ha sido un ejemplo de chismorreo nada lejano a los que pueden encontrarse cuando se acerca un partido contra el Real Madrid. Hay que vender periódicos (a un euro) pero a cualquier precio. Afortunadamente los nuestros están por encima de esta mierda y no hacen caso a las gilipolleces de cada semana de derbi. Que si "Oblak se va al Manchester United porque De Gea se va al Madrid", que si Arturo Vidal dice que "el Atleti se echa atrás al contrario que el Madrid"... No desestabilizan un mojón, pero tienen la habilidad de tocarme los cojones sin leerlas: yo lo único que hice fue venir a trabajar y pagar en una gasolinera con portadas. Si apenas entro en los periódicos para pillarles fotos como esta, ¿a que sale seductor el Cholo?


Volviendo al partido contra la Real Sociedad. Un día nos va a costar un disgusto el no rematar al rival en esos remates excesivamente desviados o al muñeco. Ese es el único pero de anoche. Por lo demás, no se sufrió más que la mala actuación del árbitro, que desquició sobre todo a los donostiarras. El buen hacer de los laterales es un termómetro muy válido para calibrar el estado de un equipo, y en el colchonero últimamente está con el mercurio por las nubes. Gracias a deus que tengo a Filipe en el comunio. En cuanto a los cambios, nos vamos acostumbrando a la forma de afrontar los finales, y la entrada de Giménez en el centro se va convirtiendo en un clásico contemporáneo. Otro clásico inmortal es la faceta de animador del Cholo, especialmente desatado ayer consciente de lo que nos jugamos. A veces pienso que la gente debería animar de por sí, y que no tendría que hacer falta que Simeone hiciera esos gestos para espolear al respetable. Luego cuando voy al estadio entiendo que es difícil coordinarse y abstraerse del silencio preocupado que te dan los nervios. Dijimos así agur a la Real, a los juguetes rotos Granero y Canales, al porculero del Yuri Berchiche ese y a su entrenador, que no sé qué cojones dijo en la previa que la gente le tenía tantas ganas, así que se joda por lo que sea que hubiera dicho en contra nuestra. Ahora a continuar con el pacto de agresión contra los cervatillos. Y ojo avizor, que algo me dice que no será la última vez que nos los crucemos esta temporada.

lunes, 3 de abril de 2017

Los planes

¿Se han parado a pensar en la cantidad de elementos que influyen en los acontecimientos de nuestra vida? Desde el más banal al más crucial... Y hablando de vida ¿se han parado a pensar cuántos factores influyen en el transcurso de un partido de fútbol? Estrategias y esquemas planteados con mimo y dedicación. A priori buenos y que gozan de sus minutos de gloria, pero que se ven truncados por un penalty, una expulsión, lesiones, un tempranero gol en propia... y eso sin contar el estado de tino y ánimo de los futbolistas propios o, mucho peor, rivales. Cada partido hay decenas de puntos de inflexión, y a veces oportunidades para revertirlos. En cada día de nuestra vida hay también muchos de ellos. Lo mismo cobran vida en forma de flores en una cuneta que en champán desperdiciado en la administración de un pueblo perdido. No seré yo quien diga que la vida es como un partido de fútbol, porque no hace falta decirlo más veces.

La principal virtud de los éxitos conseguidos por este equipo es la de hacer que sus planes salgan bien. No importa lo torcidas o de cara que se pongan las cosas, se interpreta el mismo patrón de forma automática con la perfección que da la experiencia. Anoche en La Rosaleda hubo un guion que salió bordado, el del Atlético de Madrid. Y por mucho que lo hayamos presenciado más veces, yo no me canso, si a alguien le ocurre que mire el golazo del cero a dos o se ponga el partido contra el Sevilla. El Málaga, un rival casi siempre durísimo y correoso, este año carga con una defensa de chiste, alejadísima de la idea inicial, un ataque que no termina de arrancar y más desquiciados con los árbitros que el marcador de la tele cuando marcó el Atleti. Para eso llegó a Martiricos el pretendiente de Valderrama hace unas semanas. Les vi contra el Leganés y solo carburaron al final, pero el parón de selecciones les hacía más peligrosos. Y ayer el Málaga no lo hizo mal, pero cada uno de nuestros jugadores ejecutó su párrafo sin mácula. Incluido Torres, que con dos de sus trastabillamientos marca de la casa propició primero a Koke abrir el marcador de un igualadísimo duelo, y en el segundo tiempo a Filipe marcar con una tranquilidad pasmosa ante el desplome del bueno de Kameni. El Málaga no sabía qué había hecho mal y ya lo tenía casi perdido. La mejor de reducir que algo te joda es minimizar riesgos. Entonces le faltó tiempo al Cholo para poner el más vil de los cerrojos, pero el rival ya no creía, porque si es jodido remontarle al Atleti un gol, no hablemos de dos. Es lo que tiene crearse una reputación y un estilo, que es más fácil que salga todo. Al acabar el partido seguro que a Simeone se le puso el pelo blanco, dio una calada a un puro imaginario y murmuró: "Me encanta que los planes salgan bien". Resultado cojonudo en un campo difícil, encima poniendo aún más tierra de por medio con los vecinos de atrás. Pero ¿a qué mierda he sacado yo ese símil de los planes y el fútbol? Pues para dar pie a lo que hago siempre aquí, no lo olviden, contar mi vida por la cara:

  • Planes inesperados: resulta que en un concurso de Facebook, esa arma del diablo, le tocaron a mi cuñado del Madrid dos entradas para el partido. Decidieron, sabiamente, que fueran mis dos sobrinos, su hijo del Madrid y el primo, también sobrino mío, del Atleti. Y éste último, tras tantos sufrimientos y alegrías juntos, tras darme el coñazo con unas putas chaquetas que le pedí por internet esta semana, no es ni para decirme que va a ir al partido, algo sin duda especial para nosotros, como si me fuera a mosquear por no ir yo, que vivo en otro pueblo y además puedo ir cuando me salga de la polla lo negocie con mi pareja a un partido. Luego echó agua oxigenada a la herida diciendo que no se le había pasado por la cabeza. Guardada queda.

  • Planes que se tuercen: este finde se jugaban más derbis aparte del Liverpool-Everton y del Schalke-Dortmund. También en Málaga, el Atlético Malagueño iba a jugar contra el Antequera en el grupo IX de Tercera División. Tenía pensado ir, pero el vestido de novia de mi prometida resultó tener un desperfecto. La tienda esa solo abre los domingos, le dan cita para las 10:30, ergo me tenía que quedar con un renacuajo con rapado de hooligan y andares de Gerd Müller. Otra vez sería...
  • Planes con giro de guion: ...pero al final fue todo muy rápido, volvieron a tiempo, y aunque con la hora pegada al culo, llegué al estadio. Lleno hasta la bandera, medio pueblo allí. Además del 3-0 en contra, me llevé al oído lindezas por doquier hacia el árbitro dichas desde el presidente al último de la barandilla. Ello me recordó a los altercados que se han grabado últimamente en campos underground. Como si solo existieran esos y fueran brotes aislados... Además de constatar el poco respeto a los árbitros que se tiene cuanto más bajamos en la pirámide, me llevé una insolación considerable, única cosa que puedo hacer para parecerme a un guiri con apartamento en primera línea de playa. Rojiblanco por dentro y por fuera.

  • Planes futuros: No lo digamos muy alto, pero de momento, en la jornada 36, podré volver al Calderón. Ida y vuelta en el mismo día, y acompañando entre otros al mismo cabronazo que no me dijo que iba al Málaga. Lo conducido por lo servido será. No le invito ni a un paquete pipas.
Como hemos visto, no se puede planificar demasiado. Además, con tanto encorsetamiento y cuadriculismo, el fútbol sería tan aburrido como ver una cadena de montaje de la Bimbo. Por suerte o por desgracia la diosa incertidumbre siempre está ahí, golpeando a unos más que a otros y siendo imprescindible para disfrutar de esta mierda.