miércoles, 26 de abril de 2017

Me duele, no me duele, me duele

Un Calderón espectacular un martes noche. Además sumémosle la excelente iniciativa del fondo sur de mostrar en pancarta los grandes momentos del Atleti en él. Para más inri, víspera del 114 aniversario de nuestro club. Quitarle el balón a un equipo que suele querer ser protagonista con él y no solo eso, sino crearle peligro constante. Acabar cayendo contra todo pronóstico tras ser acreedores del triunfo y haber pensado que el empate era una decepción. Joder jode, pero perder así, cuando se ha hecho lo que se ha podido hasta el final y en este marco incomparable, tiene un sabor distinto. Casualidad que comiera salsa agridulce ese mediodía. Esta jornada 34, cuando menos debería haber acabado aguantando el 1-0 y con el Cholo de speaker a pie de campo. Lástima que hay días que, no importa lo que hagas, las cosas no quieren salir bien. Empecé a notarlo en mis carnes por el decepcionante kebab que me zampé antes del partido. Esto me pasa por comer tanta mierda. Luego fue el Atleti el que seguía con ese mal día fallando varias ocasiones para superar a un contemplativo Villarreal. Giménez chupaba cámara en el lateral, acojonante la polivalencia y los cojones de este chaval. El pundonor de Griezmann defendiendo como el que más tampoco le va a la zaga... Nada nuevo. Y en el partido muchas ocasiones sí, pero ni rastro del gol. Nada nuevo también. Tenemos que tirar con lo que queda estos próximos seis o siete partidos, pero la lectura ya se puede anticipar: falta un rompebragas como dios manda.



Tras la estéril primera parte, en el descanso yo contribuí a certificar el infortunio: no logré quedar al niño dormido aunque estaba reventado. Y así es como fue quedándose el Atleti poco a poco: exangüe. A ello contribuyó Escribá, el entrenador aldeano, uno de los nuestros hasta que no se demuestre lo contrario. Sus cambios cambiaron, vaya si lo hicieron, la fisonomía del partido. El agotamiento tras tanto llevar el cántaro del Atleti, sumado a la mayor movilidad de los que entraron en los amarillos desencadenaron un demoledor ciclo de cinco minutos en el que nos buscaron la espalda por tres veces, y finalmente encontramos añorado gol pero en meta contraria. Por desgracia al bueno de Savic le comen la cena y el desayuno del día siguiente. Ahí nos acordamos de que Gaitán es el antónimo del mano a mano, y sobre todo de que tenemos una alarmante falta de gol, especialmente cuando tenemos que llevar el peso del encuentro. Y ese fue el principal, por no decir único motivo, de que no ganásemos. Por cierto, se nota que se acerca el verano, porque vaya mosca cojonera de árbitro. Lo único bueno fue la tarjeta que le sacó al gilipollas de Soldado mientras calentaba, y que nos libró de verle pasear su nauseabundo rostro más veces.


Y otra cosa: se ha escrito mucho, incluso los jugadores lo han declarado, que hemos tomado nuestra propia medicina. Tanta gente tendrá razón, pero hay una diferencia: el Atleti cuando hace un partido "así" apenas concede oportunidades al rival. Y en éste, pocas alabanzas se hubiera llevado el equipo groguet si hubieran encajado alguna de las ocasiones marradas por los nuestros. Muchas de ellas procedentes de robos, así que no fue para tanto ese dispositivo defensivo sino más bien que, como hemos dicho arriba, tenemos problemas con el gol, nada nuevo bajo el larguero. Eso sí, los cambios del Villarreal surtieron efecto inmediato, en eso no cabe duda que se parecieron a la habitual pericia del Cholo en partidos ajustados. Sabían a lo que venían, su plan salió a la perfección, pero muy mucho por demérito nuestro. No queda más que felicitar al equipo castellonense. Tres partidos van ya en casa sin marcarle a esta gente, así que casualidades pocas. La cerámica es el nuevo granito. Tanto es así que sufrimos una nueva lesión. Carrasco chocó contra Antonio Rukavina (qué nombre más raro) y se jodió el hombro. Una bajona la lesión del belga, nuestro único factor rompedor, (solo falta que se lesione Antoine antes del derbi joder...). No va a haber manera de tener colchón en liga de cara a la tercera plaza... Los palanganas volverán a estar pegados, porque poca fe tengo en el Celta, que seguro que aprovechará su viaje a Sevilla para poco más que preguntarles cómo se gana la Europa League. Confiemos exclusivamente en los nuestros, que sabemos les van este tipo de retos. Y a nosotros también, qué coño! No tiene sentido dejar de creer. Arriba los corazones. 

1 comentario:

Tomi Soprano dijo...

Arriba, tío, Arriba. Por supuesto, imposible dejar de creer en esta peña. ¡Y deje ya de papear guarradas, joder! Con la de cosas ricas que debe de haber por Málaga ...

Fuerte abrazo (si fuese usted Carrasco se lo daría flojito, no sea que ...)