lunes, 20 de marzo de 2017

Equinoccio

Era el partido más importante de la temporada, de eso no había duda. Sensaciones anímicamente opuestas jalonaban el duelo. Pero todos sabemos que el SFC es un equipo siempre temible, ande bien o mal. Máxime esta campaña, en la que con su atrevido y napoleónico técnico se habían llegado a poner a 9 puntos de un Atlético que aún opta a arrebatarles la tercera plaza. Pero todas las victorias hispalenses en el alambre bajo frenesí goleador, han cesado en un momento clave de la temporada. El comprensible bajón que tiene todo equipo al menos una vez en el curso se ha cebado con los nervionenses en forma de eliminación de la Champions y hasta luego a la liga. El duende que tiene esta gente en las Europa Leagues es directamente proporcional a sus gatillazos en Champions a las primeras de cambio. En mi opinión, ese contexto de victimismo les hacía más peligrosos que vulnerables en este encuentro, en el que un empate les hubiera venido de lujo. Aún me acuerdo del año pasado y de cómo el hijodelagranputa (porterazo) de Sergio Rico se chupó el 10% de mi entrada perdiendo tiempo en un frustrante 0-0... 

Y mucho piquito de oro yo, pero lo cierto es que seguí la mayoría del partidazo desde el Paseo Marítimo de Torre del Mar. El Día del Padre, que aún no tengo interiorizado, era la coartada que moralmente me impedía quedarme en casa a ver el partido. Por desgracia, cada vez me parezco más a GilMa por la M-30. No tengo perdón. A mi tosquedad y poca visión de juego como padre le sumo mi amariconamiento galopante como atlético. Al menos cada móvil que me compro me preocupo que tenga radio para estos menesteres. Me perdí un partidazo de los nuestros, que no paran de superarse, todo lo que les diga es poco. Volvió el balón parado, volvió la defensa antes de la defensa, volvieron los latigazos a la contra, y yo pisando arena con la brisa del mar... Incluso el destino me gritaba silenciosamente un ¿qué coño haces aquí? mostrándome a una chavala con mochila del Atleti. Pero, dios me libre de ser egocéntrico, ¿quién sabe qué hubiera pasado si hubiera visto el partido en casa? Porque nada más llegar me perdí el tercero de Koke. Y nada más poner la vista en el partido, varios goles cantados fallados... Para colmo Correa, no el nuestro, golea tras romper a Savic, que estaba ya pensando en pedirle la camiseta a su coleguita Jovetic. Ya solo hubiera faltado que nos hubieran igualado el goal-average y que Vrsaljko se hubiera roto el cruzado no te jode...

Victoria de tronío, que de no haber sucedido nos hubiera dejado un sinsabor importante ahora que llega el parón de selecciones. Mi maltrecho corazón lo agradece aunque probablemente nos vaya a desafinar el riff en el que estamos inmersos. Se atisba un mes de abril frenético con ¡nueve partidos! Teniendo una sola competición en la que centrarse, estará chunguísimo arrebatarle al Sevilla esa tercera plaza, que yo había dado por quimérica hace unas semanas. Definitivamente, You Never Can Tell. Tras seis meses sinuosos y con sombra de duda, llegamos al ecuador real de la temporada con opciones en nuestro pan y sal, esto es: asegurar plaza Champions y seguir en ella hasta que nos saquen con forceps. La primavera dictará sentencia. Por ahora, el Atleti ha arrancado el DeLorean y ha interpretado Johnny B. Goode satisfactoriamente, solo falta volver a buen puerto allá por mayo, y si es en junio, mejor. 

jueves, 16 de marzo de 2017

Intensa calma

Sin los sorprendentes desenlaces de algunas eliminatorias, este partido lo hubiéramos afrontado con mucha más tranquilidad. El Barca hizo la diosa de las remontadas, remontó el Borussia sin haber marcado fuera, el Mónaco anoche echó a Guardiola... Los actuales antecedentes de remontada no daban cabida a la relajación, que ya de por sí en este equipo y en esta competición es como poder pagar en un kebab con tarjeta, casi imposible de presenciar. Por otra parte, tampoco tenía nada que ver con el contexto de hace casi exactamente dos años, en aquella infartante eliminatoria.

El partido fue precioso para el espectador. Múltiples ocasiones sin nadie que pusiera el diapasón. Continuas llegadas al área obviando el medio campo como si en éste cobraran peaje. En la primera parte la más clara la tuvo Correa, que mereció el gol en su obligada titularidad. Vaya parada del enmascarado Lenomenal. Los alemanes también se acercaron al área rojiblanca de lo lindo. La mejor vino en el segundo tiempo, tras una Gimenada de las que creía olvidadas ¬¬. Oblak es un hombre tranquilo, así que se disfrazó de Gigante Verde para empequeñecer el arco ¡por tres veces! y así mantener la calma en el Calderón. Sensacional el eslavo, al que el partido de anoche le resultaba sin duda especial. ¿Alguien se acuerda de Tibu? Si Jan hasta habla mejor castellano que él... Fue un partido bonito, que languideció un poco cuando Simeone volvió a hacer la maniobra: esto es, poner a Giménez de pivote. Una muestra de que un 0-0 puede ser bello, las gafas en ciertas mujeres también. Nadie tuvo cojones de batir a los dos grandes porteros de los anoche contendientes. ¿Qué hubiera pasado si nos hubiera enchufado una? Probablemente la zozobra se hubiera apoderado de nuestras almas. No fue así, y vimos por fin un partido sin el cinturón de la presión apretándonos. Al Cholo sí, supongo que no le gustó demasiado el cariz correcalles que tomó el partido. Se hinchó de jugar en el área técnica con su balón invisible y ni siquiera tuvo tiempo de sacar a Torres... No será porque no se lo pidió la gente...

Noble y dignísimo rival el B04, por el que me quito el sombrero con su homenaje al Calderón. Sus principales armas aparte del porterazo fueron Volland y Kampl. ¿Sería la prensa tan pesada con Chicharito si no hubiera jugado en el Madrid? Hablando de innombrables, como nos vuelvan a emparejar con Pili o Mili como los tres años anteriores, me voy a cabrear pero esta vez de verdad... Quiero un puto equipo extranjero en cuartos, aunque vistos los precendentes, no se sabe qué es mejor. Seguimos escribiendo la historia.

domingo, 12 de marzo de 2017

Reconquista

Este año hemos visto esta película más veces que "El Fugitivo". Rival necesitado fuera de casa. Estar a ratos contra las cuerdas. Salir al final airosos tras un toque de corneta de Simeone. El partido estaba marcado en verde en el calendario. Era una asistencia casi asegurada. Una lástima que dado el horario nocturno no pudiéramos ir de nuevo al Nuevo Los Cármenes (a alguien que yo me sé le hubiera gustado ir con la chaqueta del Granada que me expropió). Gajes del inefable oficio de ser padre. Cualquiera que medianamente lea mis mierdas se habrá dado cuenta de esa nueva faceta mía. Eso sí, al menos puedo ver la mayoría de los partidos decentemente, que no es poco.

ambientazo en Granada

La primera parte fue la típica que decimos 'tirada'. Los nuestros no carburaban y el factor Thomas no fue el que es cuando entra de revulsivo. El Granada se permitió dominar por momentos mezclando músculo y electricidad. En el segundo acto, como en tantas ocasiones, más de lo mismo hasta que algo cambia. Personalmente creo que la entrada de Correa por Thomas hizo flaco favor, pero el enroque posterior con Giménez paradójicamente dio a los nuestros una simple solución a ese correcalles que dios sabe cómo hubiera terminado. Conforme avanzaba el crono olía más a gol en la cocina de Ochoa. El bachiller Carrasco anduvo a la greña con el gol, pero por ahí andaba nuestro ángel de la guarda francés para rematar con temple un gilicórner. Eso cuenta como balón parado y me alegro. Menos mal que el miope del línea esta vez no se curó en salud porque hubo varias levantadas de bandera ayer que... En lugar de un gol anulado me encontré un gratificante abrazo entre el cuerpo y el alma de nuestro banquillo. Pero esto no había terminado, y tuvimos la jugadita final de marras con Rocky Rambo Savic noqueado. Así con suspense sabe mejor, pero sin pasarnos, que no quiero sustos contra el Bayer, (bastante tuvo ya Emery).


Y así volvió el Atleti a sumar otro triunfo en el inframundo. Sumado a la machada del Legia de Leganés (vaya baño le dio al Sevilla) nos pone cerca de un posible demarraje que nos dé vidilla en la tercera plaza, pero no nos mareemos. Aparte de puntos, se suma además un gran retorno: volvió el Vampiro Juanfran al lateral derecho. Aún así ayer vimos a un Atleti más mutilado que Millán-Astray, pero que supo vencer por desgaste a un conjunto granadinista que a pesar de su mejora me temo lo tiene en árabe para salvarse. No nos engañemos, nosotros también para cumplir el objetivo de la tercera plaza, que por mucho que me venga arriba me parece harto complicado. Nos guste o no, la capital del Al-Andalus actual es Sevilla, y esa será harina de otro costal. Chicos cabrones que están éstos hechos... Veamos como sienta a unos y a otros la Champions y volvamos pues a la conquista (sin 're') del viejo continente.

lunes, 6 de marzo de 2017

Presión contra la presión

Rompió el Atleti el panel contra incendios y sacó hacha y manguera para sofocar la alarma que había desencadenado la Real el viernes ganándole al Betis. Una cosa es que quede mucha liga (una eternidad) y otra ponerte quinto pinchando en casa. Los bares de presión se notaban en bares, casas y localidades del Calderón, imponiendo una atmósfera incómoda al partido. Así que para evitar que este Valencia que lo mismo le gana al Madrid que es goleado por el Éibar nos hiciera una de las suyas, los nuestros salieron a por el partido como si llevaran sin pisar césped un mes... Ni cansancio ni pollas. Fueron cayendo las ocasiones una tras otra, sobre todo por parte de D'Artagnan Griezmann y Athos Gameiro. Los franchutes coparon la lista de goleadores, pero bien pudo haber marcado hasta Fernando Torres desde el palco. 


Como nota curiosa, el ataque estuvo absolutamente polarizado en la banda de Paseo de Melancólicos y nada importaron los cambios en ambos equipos. Diego Pablo inyectó cloroformo y anabolizantes a partes iguales con Gaitán y Thomas, que participaron de alguna forma en el tercero y último de esta nublada tarde. Ahí descansamos los escépticos, porque de tanta ocasión fallida hubiera sido casi justo que nos hubiésemos llevado el sustito en forma de gol valenciano. Esa zozobra en los débiles de mente fue el único peligro de los de Voro. Sería injusto obviar que el desempeño valencianista fue paupérrimo. Por no hacer no hicieron ni faltas. El gilipollas de Parejo, que es clavao a uno que nos ha estado enseñando pisos estos meses, no sabía dónde meterse, y su defensa no solo tenía que lidiar con las llegadas colchoneras sino con increíbles cesiones comprometedoras fruto de la presión. El bueno de Mangala sudó tipex... y a Garay tan solo le vi actuar en la rueda de prensa y eso no habla bien del argentino. Siguen los ché, y no diré que me da pena, perdidos en el Corte Chino que les han montado en Avenida Suecia (ojalá no nos veamos en las mismas en breve).  Pero a todo ese despropósito contribuyó la saña de los nuestros, que no dejaron de buscar goles en ningún momento. Nada de pasos atrás. Presión desde el inicio, como el Atleti de las grandes noches europeas y tardes ligueras. Ese que parece tan lejano como si hubiera inaugurado en el 66 el Calderón por la voracidad y el materialismo de los """"malos"""" resultados recientes. 


Sensacional pues, el equipo en todas las líneas. Encima portería a cero, excelente noticia en los tiempos que corren. Yo destacaría, por motivos opuestos, a Hernández y Fernández. Éstos no tienen nada que ver con los desastrosos colegas de Tintín. Uno es el joven Lucas, que sigue cumpliendo intachable sus guardias de urgencia. El otro, que parece ir haciéndose joven, es Gabi, el miocardio de este equipo, imprescindible en el engranaje actual nos pongamos como nos pongamos. Y aún más imprescindible para lo que se avecina es esa premisa de todo gran partido del Atleti de Simeone. Porque lo del balón parado y la solidez defensiva está muy bien, pero ahora que no caen goles de córner a mansalva sino que se encajan a lo pinball, pocos nos acordamos de ese otro rasgo transversal a esos dos: la presión. La presión es el arma retráctil de este equipo, es el abrigo que tu madre te obliga a ponerte con 10 años, es la que con sus arreones da las eliminatorias y decantan los partidos anónimos jugada a jugada. Es, en definitiva, el corazón que menciona el Cholo en la rueda de prensa posterior al partido. Tres meses más.

viernes, 3 de marzo de 2017

Haberlas hailas

Nueva noche de ovnis en el suelo de Riazor. Últimamente tenemos querencia a regalar goles a los gallegos, para darle emoción y eso. Tras un inicio prometedor, un mal saque de Oblack [sic] supuso que con la connivencia de Giménez y la ratonería de Andone (qué huevos tiene este cabrón) fuéramos por detrás en un partido controlado hasta el momento. Desde ese lastimoso gol hasta el descanso, el Atleti acusó sobremanera ese inesperadísimo golpe, y pasó a ofrecer una imagen borrosa y torpe, como si los jugadores se hubieran puesto las botas al revés. Ni siquiera el factor Thomas, lo más interesante en ese primer cuarto de hora junto a las subidas de Vrsaljko, siguió funcionando. 


La queimada del cholo en el descanso hizo que se enderezara la situación paulatinamente. Así llegó la doble ocasión que terminó en gol de Griezmann. Pienso que es un golazo y que Lux también tiene parte de culpa, pero quién leches se va a esperar un latigazo así. Lejos de echarse atrás, los de Mel se volvieron a acercar al área rojiblanca, pero la mejor la tuvo Torres, que soltó un tiro duro con el que Lux enjugó su 'error' anterior. No era ni mucho menos un dominio aplastante, pero la remontada era factible. Entonces, el fatídico lance de Fernando. Por si el partido no hubiera sido para olvidar, encima el susto del Niño. Cuando me levanté a mear por la noche ya leí un tweet que alejaba el peligro. Yo sabía que no iba a ser nada, a Torres nunca se le ocurriría. Eso no quita para que quedara una estampa peliaguda, que nos enseña lo ornamentado del fútbol de élite para lo realmente ridículo que es cuando ocurre un episodio así. No había más que ver a Giménez, al que ya sabemos de sentimiento a flor de piel, pero cuya reacción igualmente impactaba. Ida ya la ambulancia, quedaron siete minutos fantasma en los que nada pasó, al igual que en la clasificación. De la tercera plaza como que nos vamos olvidando, pero respecto a la Real, tras su cagada ante el Éibar en casa, aún seguimos a un punto. Ya mismo termina el segundo trimestre y no terminamos de arrancar, pero estamos vivos y la salud, vista la jugada de ayer, es un tema importante.

lunes, 27 de febrero de 2017

La historia interminable

Comenzaba el día muy futbolero, acomodando a mi cuñado en las afueras del Vivar Téllez para ver de gratis el Vélez-Antequera del grupo IX de Tercera. Tras saludar a Calatayud, volvía a casa y me cruzo con un desgarbado chaval con pinta de pajillero y una camiseta del Atleti. Le dije algo que ni me acuerdo para motivarle, pero no las tenía todas conmigo, de hecho no quería ni pensar en el partido. Maricona de mí, tenía ganas de que mis padres alargaran la visita a la Axarquía para tener una excusa para no verlo. Fue así solo en parte, y tras cagarme en hebreo por la mala conexión que había ayer en casa, recordé que mi vecino me había ofrecido ir a verlo. Aunque había rechazado cortésmente la propuesta (la otra vez me llevé un 0-3 del Madrid de propina), mi puta ADSL me hizo cambiar de opinión. 


Como habrán podido inferir, no vi la primera parte. Me han hablado maravillas de ella y, aunque seguramente no sea para tanto, me hubiera gustado verla. Qué tiempos, en los albores del blog, en los que me descargaba partidos si me los perdía para verlos a doble velocidad y saber de qué hablaba. Como si eso importase... En esas me encontré en casa del vecino, supermajo el hombre, edulcorando la tensión del partido hablando de lo inevitable: bebés. "Mi niña come esto", "Pues mi niño zampa lo otro"; "Mi niña dice esto", "Pues mi niño balbucea lo otro"... Y llegaron los goles (celebrados con silenciador por ambas partes) de una película que hemos visto ya taaantas veces... Pero no por ello jode menos. Somos incapaces de ganarle en liga a estos cabrones. Da igual que estén decadentes y bajo mínimos y que nosotros vengamos entonados de Champions como ayer. Siguen sucediéndose los 1-2 con fútbol rácano. Ni rastro de aquellos impredecibles Atleti-Barsa de frenesí goleador. Ni de coña cambiaría esas montañas rusas pre-cholo a los actuales: me basta con quedarme con los de la copa de Europa. Pero los de liga han desencadenado una pusilanimidad sin precedentes en mí. Cuando empató Godín con esa jugada que tanto añorábamos, sabía lo que venía luego, lo sabía hasta mi sobrino del Madrid: 





...Y así fue. Aunque había sido un día de cosas extraordinarias, como que el Antequera gane 0-5 al Vélez y mi cuñado vea todos los goles en el fondo que le había recomendado, hay cosas que nunca cambian. Que Ibrahimovic no pare de marcar esté donde esté, que los entrenadores sean despedidos como punto de inflexión aunque te hayan hecho campeón, o que Messi... Así llegamos al minuto ochentipico, y mi vecino dijo: "Es raro que Messi no haya aparecido". En un alarde de lumbrerismo, como si Rajoy me poseyera, le contesté: "No ha aparecido porque todavía no ha aparecido." Porque el argentino, cuando está en Mongolia es aún más peligroso, y con un gol de navajero nos quitó un empate que no hubiera estado nada mal a esas alturas. Vaya goles por cierto, de los que te provocan un esguince de maxilar y sobrecarga de ceja antes de entrar con tanta puta carambola. Por si acaso, la próxima solo aceptaré la invitación si es un Madrid-Barsa.


Esta vez no hubo que terrenizarlos, porque este Barca no está fino; les jugamos de tú a tú y ni por esas. Por eso jode más no haberles eyaculado la senyera. Al final el único premio que saqué del partido fueron unas natillas Pedialac que no le gustan a su hija y al mío le pirran. Aún queda mili, pero ahora sí que sí hay que soslayar más a Donosti que a Nervión (ni de coña tampoco me cambio por su feria y su tamborrada). Al menos si logramos ser cuartos, el mono-loguista con FP en jardinería que tienen por entrenador no sería el último en celebrar algo en nuestro estadio. Entre ese tío, el resultado, y que me dio por meterme en los comentarios del Marca, la mala hostia alcanzó la máxima del mes. Hablando de máximas, ahora que sale Trainspotting 2, como yo no soy Mark Renton, digo lo siguiente antes de irme a seguir programando:


Elige no ponerte una camiseta del Antequera para evitar líos, elige comprarte un traje de boda  en una amplia gama de bajos putos precios, elige ir a Samsung a que te arreglen la tablet en vez de rootearla tú, elige comer en el Vips en vez de en casa, elige recoger la ropa tendida los domingos por la mañana, elige escribir en tu blog en vez del de la empresa, elige estar agachado y ver dibujitos con el niño en la alfombra, mientras llenas tu boca de patatas del Metadona, elige disfrazarte de padrazo, limpiando meados y cacas de un pequeñajo, siendo un modelo aceptable para el proyecto de persona que tienes delante, acomoda su futuro, divide tu vida. 
Pero ¿por qué quiero yo hacer algo así? Yo sí elegí esas cosas, y otra me eligió a mí. ¿Y las razones? No hay razones. 
¿Quién necesita razones cuando tienes al Atleti?


miércoles, 22 de febrero de 2017

Ida y Vuelta

Qué decir ya de la impaciencia previa a estas noches europeas... Al salir del trabajo me cruzo con un gato tan negro como vestía el Bayer anoche. O bien porque acto seguido se cruzó en sentido contrario o porque el gato era del Atleti, este anecdótico "mal augurio" no fue tal. La impaciencia se mitigó con la natación del crío, pero tras llevar yendo allí meses, va el monitor ese mismo día y me dice: "Hoy vamos a ganar, soy del mismo equipo que tú". Por si acaso se me hubiera olvidado que faltaba menos de una hora para el partido.


Volvíamos a acudir, como hace dos años, a orillas del Rin. La memoria también juega, y en este caso a los nuestros se les veía concienciados de eliminar cualquier parecido con ese nebuloso partido de ida. Todos mostrando un nivel de enchufismo notable. Sobre todo Saúl y los laterales, dos espolones. Entre otros síntomas me puso contento ver alguna subida coast-to-coast de Sime. Gran partido del croata, que sigue aclimatándose al puesto (pero no te olvidamos Juanfran). Y fue precisamente el mencionado Saúl el que metió un golazo que valía un riñón de la eliminatoria. Muy parecido al de Falcao en la final de la Europa League y al de él mismo ante el Bayern el año pasado. Se ve que al Torocampista de Elche le molan las alemanas. Seguro que veranea en Mallorca. Definitivamente esta vez estábamos haciéndole daño al Leverkusen. Tanto fue así que Gameiro encara desde medio campo... Me dio el pálpito de que lo metía el solo, con lo que corre... Pero no: tras el festín de Gijón decidió sabiamente no descuidar su rol de actor de reparto, así que imantó a Toprak y al desbordado Dragovic para ceder a Antoine el 0-2. Me encanta la contundencia de los trallazos que pegan en el larguero antes de entrar. El Bayer puso a prueba a Moyá (paradón) y la zaga en general, llegando con peligro porque son un gran equipo de cintura para arriba. Eso no resta un ápice al despliegue de los nuestros, que con los goles hicieron que los 700 se apoderaran de la genial acústica del Bayarena. No sé qué tienen las retransmisiones de Champions o los campos del extranjero que se oye todo tan cojonudamente.


Se sucedían mensajes de gente no atlética sorprendida con el resultado, y yo venga a decirles que quedaba partido y eliminatoria. Así que gol nada más volver de los vestuarios, como contra el Sporting. Los renanos, a pesar de la absurda sanción a su pelotero Çalanhoglu, demostraban que como buenos germanos no se iban a rendir con el gol de Bellarabi. Pero el Atleti no se descompuso, y continuó como todo el partido haciendo más daño con menos y más afilados pases. Así pasó algo inusitado para los tiempos que corren. Penalty que era fuera y que se metió dentro, cuando últimamente era más bien lo contrario. Aún así, uno no puede confiarse nunca y poco después, en otro coletazo acortaban de nuevo los locales. Me jode por el bueno de Moyá, que en esta casa siempre será tratado exquisitamente. El balón rebotó en Rambo Savic y sembraba ciertas dudas en un partido que estaba siendo de claro dominio colchonero. Al menos no marcó el entrañable a la vez que odioso Chicharito. Ni en esa ni en la que Filipe le sacó bajo palos el empate. Carrusel de cambios, y esta vez con Thomas no se acabó la partey del Leverkusen, sino con un cabezazo donde duele de Torres, para acabar con esa fase de blitzkrieg que tuvieron los de Roger Schmidt: ese entrenador con pinta de millonario malvado de peli de acción mezclado con miembro de Spandau Ballet.


En resumen, gratificante intercambio de golpes bastante inusual para este Atleti y del que se fue con un resultado orgásmico. Esto demuestra que afortunadamente también hay mimbres para ganar partidos de esta guisa, o bien por iniciativa propia o porque a veces el rival te arrastra a ello. Está por ver si seguiremos manteniendo además ese perfil sólido y rocoso cuando haga falta, que no duden necesitaremos. De momento este fue un partido único, pero de ida y vuelta.